Paciencia, el mayor requisito para legalizar documentos en Venezuela

Meses y horas de espera soportan los venezolanos para apostillar los documentos necesarios para emigrar al exterior, lo consideran un sacrificio inevitable a fin de lograr la meta de dejar atrás la crisis económica, política y social que atraviesa el país.

“Se cayó el sistema de Internet de Cantv. No vamos a recibir más planillas para registro, les recomiendo que vengan mañana, por ahora solo entregaremos los documentos que están listos y de forma manual”, dijo con impaciencia una funcionaria de la oficina de registro de títulos universitarios en el Registro principal de Distrito Capital, al tumulto de personas acaloradas y ansiosas que esperaban ser atendidas, entre ellas Ángela Quintero, abogada y madre que había esperado cuatro horas para recibir los papeles necesarios para continuar con el proceso legal para emigrar del país con su familia.

Quintero tomó la decisión de emigrar a México junto con su esposo y sus hijos, debido a la situación del país, sin embargo, no esperaba que en el proceso tuviera que armarse de una paciencia infinita para no sucumbir ante la desesperación de enfrentarse al sistema burocrático de las instituciones públicas venezolanas.

12 meses ha sido el tiempo que ha tardado para lograr consignar el registro de título universitario, notas certificadas, pensum de estudio, acta de nacimiento y matrimonio, titulo de bachiller, notas de bachillerato y antecedentes penales; todos necesarios para continuar con el último y más deseado paso del proceso, apostillar en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

La noticia del sistema caído hace que Quintero suspire profundamente y mueva su pierna con inquietud, el gesto se repite entre todas las personas que hacen la fila en la oficina, entre ellos, jóvenes y personas adultas. Algunos se retiran con enojo, otros se quedan en la fila con rostros cansados, esperando que ocurra un milagro y el sistema regrese.

En la fila, un grupo de abogados recién graduados espera registrar su título universitario, ríen entre ellos, recordando las anécdotas del acto de graduación que acaba de pasar tan solo hace dos semanas. Se quejan de la lentitud del sistema y la falta de organización de los funcionarios del Servicio Autónomo de Registros y Notarías (Saren).

“Estoy registrando mi título porque quiero comenzar con los trámites para apostillar. Todavía no pienso irme del país, pero quiero adelantar el proceso, porque nunca se sabe”, comentó Diego Hernández, uno de los abogados. Sus compañeras, dos jóvenes entaconadas con carteras de última moda y teléfonos de última generación, parecen desentonar entre las paredes blancas y desgastadas y el color rojo que caracteriza al Gobierno de la oficina. Están de acuerdo con su colega, no saben si partirán fuera de las fronteras venezolanas, pero no dudan que se presente la oportunidad.

La historia se repite entre las personas que ocupan la cola, realizan el trámite porque desean tener los documentos listos para emigrar ante la primera ocasión que se presente, algunos ya están decididos, tienen destino fijado y solo desean completar el proceso. La crisis económica, política y social que atraviesa el país es el principal estimulo; entretanto, el proceso aumenta las ganas de cruzar la frontera lo antes posible.

Certificar, legalizar y apostillar es el proceso que realizan las personas que desean emigrar y ser beneficiadas por el convenio de la Conferencia de La Haya del Derecho Internacional Privado (COHADIP), el cual consiste en un método simplificado de legalización de documentos para verificar su autenticidad en el ámbito del derecho internacional, es decir, los documentos apostillados tendrán validez en los países miembros del convenio.

En ese sentido se necesita apostillar en el Ministerio de Relaciones Exteriores dos tipos de documentos, los educativos, que comprenden las constancias, notas y título de bachiller, programas, constancias, notas certificadas, acta de grado y título universitario. Y los civiles, que comprenden el acta de nacimiento, matrimonio, soltería y la carta de no poseer antecedentes penales.

Cada documento debe ser legalizado en el registro principal de la entidad estadal donde fue originado, así como al ministerio que avala su legalidad, es decir, los ministerios de Educación, Educación Superior, del Trabajo y el ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, en el caso de la carta de no poseer antecedentes penales, que es emitida por ese organismo.

Este proceso de legalización es completamente gratis y puede tomar meses, ya que se debe hacer una cita a través de la página web del organismo y este puede ser lento o mantenerse inactivo. Se convierte en un juego de azar conseguir que el sistema ofrezca la cita, ya sea en Caracas o en el interior del país.

El proceso también requiere la inversión económica en timbres fiscales y costos de traslado a las oficinas gubernamentales, sin contar estadía y comida si se es del interior del país.

Es por ello que algunas personas optan por tramitar los papeles a través de gestores, personas quienes se encargan de llevar a cabo el proceso por el pago de alrededor de Bs. 40.000 por cada documento para apostillar.

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