La falta de papel y las demandas del gobierno agobian a la prensa

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Unos afrontan juicios por difamación, otros cambian de dueño y suavizan las críticas contra el gobierno, y muchos diarios redujeron sus páginas o solo publican en digital por falta de papel. La prensa venezolana denuncia censura mientras el oficialismo la acusa de conspiración.

Activistas y periodistas venezolanos denunciaron esta semana ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en Washington, lo que consideran violaciones a la libertad de prensa, señalamientos rechazados por el gobierno que acusa a esa organización de responder a intereses estadounidenses.

En el último episodio de la confrontación -también tratado en la CIDH-, un juez ordenó este mes a la policía llevar a los tribunales a 13 de 22 directivos de los periódicos El Nacional y Tal Cual, y del portal web La Patilla, a quienes el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, demandó por difamación por replicar versiones del diario español ABC que lo vinculaban con investigaciones estadounidenses por narcotráfico.

“Es una forma de acción primitiva para reprimir”, declaró por teléfono el presidente editor de El Nacional, Miguel Henrique Otero, uno de los demandados y quien se marchó del país hace varios meses.

Manuel Puyana, uno de los directivos demandados de Tal Cual, sostiene que están “asediados no sólo judicialmente”. “También por la caída en publicidad porque nadie quiere anunciar en un medio que no complace al gobierno”, dijo.

Pero el presidente socialista, Nicolás Maduro, quien sustituyó en 2013 al fallecido líder Hugo Chávez, acusa a los medios de “manipular” y de ignorar los logros de los programas de su gobierno.

“Nosotros sufrimos censura de los medios burgueses”, afirmó el jueves pasado Maduro.

El especialista en comunicación social Marcelino Bisbal refiere que, durante el gobierno de Maduro, se multiplicaron los medios estatales y a la vez se limitó el ejercicio de los privados con procedimientos administrativos y judiciales.

“La agenda informativa de medios que eran críticos ahora parece muy afecta al gobierno, obviando lo que más preocupa a los venezolanos como la crisis económica y la inseguridad”, declaró Bisbal, al referirse a la venta “nada transparente” de medios a empresarios cercanos al oficialismo.

Adquirir papel y planchas de impresión es un problema habitual. Igual que con los alimentos y medicinas, esos insumos se importan a través de un régimen de control cambiario que condiciona la entrega de dólares a la anuencia del gobierno, en medio de una sequía de divisas por la caída de los precios del petróleo.

El gobierno asegura que los grandes periódicos lucraban con el papel revendiéndolo a los pequeños a precios especulativos. Entonces, hace dos años, creó una compañía estatal que centraliza el suministro.

El director de la ONG Espacio Público, Carlos Correa, calcula que en el último año los diarios venezolanos suprimieron 40% el espacio dedicado a la redacción informativa.

“Ciertos temas ya no se cubren por falta de espacio, y las columnas de opinión desaparecieron o solo se publican en las páginas web de los periódicos”, comentó Correa, cuya ONG denunció ante la CIDH los problemas con la compra de papel.

Al rechazar las acusaciones en la CIDH, William Castillo, director de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, sostuvo que el “75% de los periódicos recibe papel en Venezuela”.

Mientras los rotativos adelgazan, se acumulan en las salas de redacción las sillas y escritorios vacíos de periodistas que migran hacia medios digitales o se marchan del país.

F/Lanacion.com.ar

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