¿Desesperado por irte de Venezuela? Cosas que debes tener en cuenta

La situación por la que atraviesa Venezuela es difícil. En un país sin medicinas, sin alimentos básicos, sin servicios públicos eficientes, con una inflación galopante y con la inseguridad más alta del mundo es muy fácil pasearse por la idea de agarrar los cachachás que te quepan en una maleta y tomar un vuelo rápidamente.

Si eres de los que ha considerado esta posibilidad, porque tienes la sensación permanente de que ya no puedes vivir así; probablemente creas que apenas llegues a otro país tus problemas desaparecerán como por arte de magia. No en vano, últimamente es muy común escuchar en la calle o leer en redes sociales frases como “por muy difícil que sea, en cualquier lugar se vive mejor que en Venezuela”.

Para ayudarte a que tu experiencia migratoria sea exitosa, hay algunas cosas sobre las que debes “mentalizarte” antes de dar un paso tan importante como este. Recuerda que emigrar no es tan simple como mudarte de ciudad y, aunque el país que selecciones sea muy parecido a Venezuela, SIEMPRE habrá diferencias importantes a las que tendrás que adaptarte. Estas son algunas de ellas:

¿Desesperado por irte de Venezuela?. Cosas que debes tener en cuenta

Electricidad y servicios públicos

Venezuela es el único lugar del mundo donde los servicios públicos son prácticamente regalados. En los países normales, la electricidad, el agua y el gas son sumamente costosos; así que debes planificar tu presupuesto incluyendo estos gastos, especialmente durante los primeros meses, mientras consigues un empleo o tu negocio comienza a dar frutos.

Lo primero que debes hacer es averiguar el costo de estos servicios. Esa información podría ayudarte, incluso, a seleccionar el lugar en el que buscarás arrendar un apartamento o piso. Pero, además, ninguno de estos servicios debe ser utilizado irresponsablemente porque la factura podría poner en jaque la economía familiar.

No estamos exagerando. Especialmente en el caso de la electricidad, deberás revisar el consumo de todos los aparatos (desde un bombillo hasta un ventilador que compres), olvídate de pasar todo el día viendo televisión o jugando en la computadora, y mucho menos mantener los cargadores del celular enchufados a la pared. La luz debe apagarse siempre que se pueda y, en lo posible, aprovechar la iluminación natural, entre otras cosas.

Te sorprenderá saber cuánto ahorrarás en tu recibo de agua si tus duchas son más cortas y mejoras tu técnica de lavar los platos. En cuanto al gas, cocinar legumbres y verduras, así como preferir ensaladas crudas y carnes blancas; hará que el recibo salga más económico (además de ahorrarte buen dinero a la hora de hacer las compras y cuidar tu salud para no gastar luego en medicamentos). Así que probablemente debas modificar un poco tus hábitos alimenticios y los de tus hijos, por lo que no sería mala idea ir adaptando los paladares desde antes de partir.

La ventaja con respecto a Venezuela es que en otros países la electricidad, el agua y el gas fallan en muy pocas ocasiones. No estamos diciendo que sean servicios perfectos, pero al menos tu pago se retribuye con un poco más de seriedad y eficiencia.

Como consejo adicional, para que ahorres aún más, deberás ser muy cuidadoso a la hora de cocinar, para que así ensucies menos y tengas que gastar menos en productos de limpieza.

Gasolina

Una de las cosas que más impacta a los venezolanos en el extranjero es el costo de la gasolina. Aunque estemos conscientes de que el precio en nuestro país es absolutamente ridículo; al menos durante los primeros meses no podemos evitar hacer la conversión para sacar la cuenta y sentir una especie de frustración al tener que pagar en promedio 30 dólares por llenar un tanque pequeño (dependiendo del país y los precios del petróleo en el momento).

El escenario empeora si lo hacemos con el dinero resultante de la venta de nuestra casa, por ejemplo, pues es muy duro aceptar haber salido de una propiedad tan significativa para usar el dinero en gastos domésticos.

Por eso, si vas a comprar un automóvil, debes considerar aquellos con motores más pequeños y menor consumo; que además estén en perfectas condiciones mecánicas para evitar una exigencia desproporcionada de combustible. Además, si quieres ahorrar gasolina, deberás pensarlo dos veces antes de realizar ese largo paseo en coche u ofrecerte a llevar a tus amigos a sus casas después de una reunión.

Si te vas a Europa, piensa en la posibilidad de adquirir un coche a diésel, híbrido o eléctrico, el primero es más barato y en el caso de los dos últimos, pagan menos impuestos, con lo que a la larga te ahorrarás un buen dinero.

Transporte Público

Digamos que no te preocupa el precio de la gasolina porque tienes pensado movilizarte únicamente a través de transporte público. Entonces debes saber que también es costoso, muy costoso en realidad. En los países desarrollados el sistema funciona casi a la perfección (en la mayoría de los casos) pero, como ya debes estar pensando, lo bueno se paga.

Una vez más, lo ideal es que averigües los precios del metro, autobuses, trenes y taxis; y los tengas presente a la hora de seleccionar la zona de la ciudad en la que quieres vivir. No vale la pena pagar menos alquiler si, por razones de trabajo y/o estilo de vida, debes gastar el doble de lo que te ahorras en transporte público.

En todo caso, es bueno también hacerte la idea de que en muchos lugares es preferible sencillamente caminar o andar en bicicleta (sobre todo si emigras a Europa, donde hay mucha accesibilidad para peatones y ciclistas); así no solo te ahorrarás mucho dinero, sino que también aprovecharás de ejercitarte (y mucho).

Empleo

A menos que te vayas con un empleo previamente acordado desde Venezuela, no pienses que al llegar los empleadores se van a matar por ti y darte la posición de gerente sólo porque eres venezolano y tienes una amplia experiencia laboral con postgrado y todo. La verdad es que el simple hecho de ser extranjero hará que las cosas se te pongan un poco más difíciles.

El secreto está en no perder el entusiasmo y seguir tocando puertas hasta que se abra una que cumpla tus expectativas. Quizás debas empezar con un trabajo por debajo de tus aspiraciones mientras te vas ajustando y evitas que tus ahorros se conviertan en sal y agua; pero si te organizas, demuestras tus conocimientos, te empeñas en lograr lo que realmente quieres y te adaptas a la sociedad que te recibe; podrás ir escalando posiciones y consolidando tu vida profesional.

Vivienda

Dependiendo de a dónde te mudes, la vivienda será más o menos costosa. Si te vas a una ciudad pequeña el costo será mucho menor, pero tus posibilidades de conseguir un buen empleo disminuyen, así que es probable que te toque alquilar algo muy pequeño e incómodo en una ciudad grande, al menos al principio, para ahorrar lo máximo posible.

Recuerda que el tener un inmueble muy pequeño no siempre es malo; porque necesitarías menos electricidad para enfriarlo… o calentarlo (dependiendo de la época del año) y también usarás menos bombillos para iluminarlo, con lo que no sólo tendrás un alquiler más económico, sino que también gastarás menos electricidad y/o gas.

Trámites e historial financiero

Al emigrar a otro país vas a comenzar desde cero en casi todo. Deberás hacer trámites de residencia, permisos de trabajo, visas, etc. Incluso si tienes nacionalidad del país al que te vas, siempre hay trámites administrativos que debes hacer. Eso toma tiempo y te quitará muchas horas de vida al llegar, con lo que al principio probablemente no podrás buscar empleo.

En el caso de tu historial financiero, como también comienzas de cero, no podrás pedir créditos ni tarjetas de crédito, o abrir cuentas corrientes hasta que hayas demostrado que eres alguien confiable. Eso toma tiempo así que no te desesperes.

Una vez más la paciencia es la clave de todo. Por eso te decíamos, al principio de este post, que no puedes llegar a otro país creyendo que tus problemas desaparecerán como por arte de magia. Probablemente desaparezcan, pero la magia no tendrá nada que ver en ello. Tendrás que hacer trámites, llenar planillas, ir a oficinas públicas y eso requiere que estés dispuesto a varias cosas: esperar, seguir esperando, pasar el día fuera de casa, gastar dinero en transporte y comida en la calle, etc.

Impuestos

En el resto del mundo los impuestos se pagan, se tienen que pagar y son altos, muy altos, si no los pagas puedes ir hasta a prisión o deportado. Así que lo mejor es que no trates de tirártela de vivo y cumplas a cabalidad con todas tus responsabilidades fiscales.

Además, recuerda que las cosas funcionan tan bien porque son los impuestos quienes lo pagan, por lo que, bueno, como ya hemos repetido varias veces, lo bueno tiene su precio.

Cumplir las normas y respetar

No estamos dando por hecho que seas una especie de delincuente o que formes parte del grupo de venezolanos que tiene como característica principal la tan vergonzosa “viveza criolla”. Nada más lejos de la realidad. En este punto nos referimos al cumplimiento estricto que deberás tener de algunas normas de convivencia que, por un tema cultural, son distintas en cada país e, incluso, en cada sector residencial.

Cuando sepas donde vas a vivir, infórmate a través de ordenanzas municipales y reglamentos de juntas de condominio cuáles son esas cosas que probablemente hacías todos los días en tu casa en Venezuela como algo muy normal, pero que podrían convertirte en un vecino indeseable si las sigues haciendo en ese país al que emigraste.

Por ejemplo, permitir que tus hijos jueguen con balones en el área del estacionamiento, tener el televisor con mucho volumen después de cierta hora, colgar ropa de las ventanas, pedirle al vigilante que te abra el portón del edificio porque no tienes control, decirle a alguien que te visita que use el puesto de estacionamiento de la vecina porque ella no tiene coche, dejar el automóvil estacionado en doble fila porque tú vas solo “un momentico” a comprar algo en la tienda, regar las plantas en el balcón, fumar en áreas comunes, pasear al perro por el jardín o hasta subir muebles por el ascensor sin una autorización de la administración; podría ser considerado una falta grave a las normas de convivencia y al respeto de los vecinos.

Claro que cada caso es único y en algunos lugares son más exigentes que en otros; pero es bueno estar preparado y, sobre todo, aceptar que si las cosas funcionan así no van a cambiar solo porque nosotros no estemos acostumbrados a hacerlas de esa manera.

Eres extranjero

No importa si tienes o no nacionalidad del país al que emigraste, eres extranjero. Tus costumbres son distintas, las cosas que das por sentadas en Venezuela allá funcionan diferente. Tu ecosistema cambió y, en consecuencia, tu vida será distinta también. Quizás, en muchas partes te dirán “el venezolano”, o “el chamo”, así como nosotros llamamos aquí al “portu” o al “gallego”.

Probablemente te toque aprender a separar la basura para colocarla en el recipiente correcto, por ejemplo. Una de los cambios más radicales es aprender a lidiar con los cambios de estaciones y pasar del frío al calor cada seis meses; aceptando que tendrás dos juegos de ropa totalmente distintos (el de verano y el de invierno).

Claro está que, al final, con trabajo, responsabilidad, respeto y buen criterio; te adaptarás y aprenderás a amar ese lugar. Cuando tu familia eche raíces en ese país, lo comenzarás a sentir como tu nuevo hogar y sentirás que todo el esfuerzo y los sacrificios valieron la pena.

El punto es que no todo en el extranjero es color de rosas. Al principio será muy duro, muy difícil, incluso más que en Venezuela, porque los retos serán otros, unos que no conocías ni esperabas. Te conseguirás con muchos problemas que no viste venir y que te parecerán ilógicos y sin sentido, pero recuerda siempre ponerte en el lugar de las personas que te reciben, para quienes muchas de tus costumbres también son extrañas y desconocidas.

Quizás podrás ver supermercados llenos con miles de cosas que quieres llevarte a casa, pero la mayoría de las veces, al menos al principio, no tendrás dinero para comprarlas. La buena noticia es que, con esfuerzo, trabajo y dedicación, llegará el momento de vivir más tranquilo.

Así que alza tus alas al vuelo, persigue tus sueños y ve a donde deseas ir. Para lograr cosas importantes no existen caminos fáciles. Pon la mirada en la recompensa y entenderás que vale la pena el esfuerzo.

¿Eres venezolano y vives en el extranjero? Tu experiencia podría ayudar a muchos compatriotas. Deja tu comentario y cuéntanos qué fue lo más difícil de integrarte a una nueva sociedad y cómo lograste adaptarte.

Redacción de InmigrantesEnMadrid.com

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