Desde hoy, Nicolás Maduro gobernará con Asamblea en oposición

IMAGEN-16473602-2Ni periodo de transición ni entrega de cuentas ni apretones de manos. Entre la saliente Asamblea Nacional y la que se posesiona este martes solo mediará una única formalidad: el acto de instalación que debe llevarse a cabo en el Palacio Federal Legislativo y sobre el que pende la mayor expectativa.

Desde las 9 de la mañana se inició la concentración de cientos de allegados a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y votantes opositores en la estación de metro de La Hoyada, para comenzar la caminata de acompañamiento a los 112 diputados de esa fracción elegidos en las parlamentarias del 6 de diciembre y que representan la supermayoría de dos terceras partes de la nueva cámara. A la misma hora también se espera que se acerquen a los alrededores de la sede del Legislativo seguidores del oficialismo, convocados por algunos “colectivos” bajo el lema ‘los de Chávez a la calle’ con el ánimo de promover un careo que algunos temen violento.

Y si no violento, al menos complicado, a juzgar por los momentos previos a la esperada instalación. Aunque el presidente Nicolás Maduro aseguró este lunes haber dado instrucciones al ministro de Interior y a la Fuerza Armada de coadyuvar a la instalación pacífica del nuevo parlamento. Afirmó que la nueva mayoría estaría fraguando un plan para derrocar a su gobierno. “Ellos vienen a dar un golpe porque creen que les llegó su hora”.

También dijo que la oposición “le puso a muchos una pistola en la cabeza para votar por ellos (…); la derecha no respeta las reglas de juego”, agregó el mandatario.

Las últimas horas de la saliente Asamblea fueron dedicadas a enturbiar la posesión de la nueva cámara y dejar claro que no se marchará sin dejar su impronta. Así, en la mañana de este lunes le fue impedido el paso a Henry Ramos Allup –elegido por la mayoría opositora como nuevo presidente del Legislativo– a la sede administrativa de la Asamblea Nacional, de donde fue sacado a empellones por el personal de seguridad y bajo gritos de seguidores del oficialismo apostados en el lugar.

Del mismo modo, varios trabajadores de la estación de televisión de la Asamblea Nacional (ANTV) denunciaron que el canal fue desmantelado, sus equipos robados y el personal relevado de funciones, sin explicación ni apoyo de alguna institución del Estado.Desde la mañana de este lunes desapareció la señal de la estación televisiva y en su lugar se transmitían las mismas imágenes del canal oficial Venezolana de Televisión, lo que también motivó una queja de Ramos: “No solo denunciamos a los grupos que atentaron contra el canal de la Asamblea, sino que también cortaron los cables del sonido que están en el hemiciclo. Menos mal que todavía hay un personal responsable y que realiza su trabajo como debe hacerse”, denunció minutos después.

La saliente Asamblea Nacional tuvo este lunes también una última sesión extraordinaria de la ‘comisión delegada’ –junta directiva más los presidentes de las 15 comisiones del parlamento–, en la cual se aprobó el otorgamiento de cinco créditos adicionales –no incluidos en el presupuesto nacional– para “operaciones de crédito público”. 

El mismo presidente Nicolás Maduro decidió sacar las últimas gotas de poder de la Ley Habilitante que tuvo hasta el 31 de diciembre de 2015 para promulgar siete nuevas leyes, entre las que se destacan la Ley Orgánica de Administración Financiera del Sector Público y una reforma parcial de la Ley del Banco Central de Venezuela.

Este lunes, tras cinco días de silencio, finalmente salió publicada la decisión la Sala Electoral que explica el otorgamiento de la medida cautelar de “suspensión de efectos” sobre la proclamación de cuatro diputados del estado Amazonas, tres de ellos opositores –uno del partido de gobierno– y que deja en tela de juicio los dos tercios de la cámara obtenidos por la oposición.

El documento acepta la denuncia sobre una supuesta llamada telefónica, hecha pública por el chavismo sin explicar su procedencia, entre el gobernador del estado Amazonas –el opositor Liborio Guarulla– y su secretaria de Gobierno para concretar una supuesta compra de votos a favor de la MUD. Esa conversación telefónica fue considerada por la Sala como prueba suficiente para suspender la “totalización, adjudicación y proclamación” de la elección de toda la región, lo que de hecho significa que el máximo tribunal no los considera diputados.

Aun así, el bloque parlamentario opositor asegura que se juramentará en pleno, aunque no queda claro si se permitirá el ingreso a la Cámara de los diputados aludidos o si sus credenciales –la proclamación hecha por el Consejo Nacional Electoral– serán reconocidas como válidas.

El protocolo establece que, para este martes, el diputado electo de mayor edad –el oficialista Héctor Agüero, de 75 años– debe presidir la sesión de instalación y nombrar una comisión, integrada por las diferentes fracciones de manera proporcional, que recibe los nombres que se proponen para la nueva directiva y revisa los documentos con los que fueron proclamados. Finalmente, la directiva se elige con la mitad más uno de las curules.

La MUD y un modo diferente de dirección

Poco antes de comenzar la carrera electoral para las parlamentarias, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), integrada por 28 partidos políticos, acordó unas mínimas reglas de convivencia que este martes sirven como guía para la distribución del poder recién adquirido.

La “rotación” de partidos a la hora de elegir la junta directiva de la Asamblea Nacional es una de estas.

En ese sentido, los que obtuvieron mayor cantidad de diputados –Primero Justicia, Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular– se intercambiarán cada año los principales puestos. Así, mientras Ramos Allup será el presidente del Parlamento durante 2016, es prácticamente un hecho que para el año 2017 ocupe ese lugar el coordinador general de Primero Justicia, Julio Borges.

Siendo un partido monolítico, en el chavismo no se manejó este abanico. A pesar de quejas de los aliados del Gran Polo Patriótico –como el Partido Comunista de Venezuela– que exigían alguna cuota de representación, la junta directiva oficialista siempre quedó en manos del Partido Socialista Unidos de Venezuela y, desde el 2012, la presidencia estuvo en manos de Diosdado Cabello.

Al obtener 55 diputados, al bloque parlamentario oficialista le tocaría alguno de los puestos de la junta directiva que hoy se juramenta, pero todo indica que la oposición pagará al chavismo con la misma moneda que recibió en el 2010, cuando quedó completamente fuera de cualquier puesto de dirección, a pesar de haber obtenido 67 diputados.

En esa ocasión, el chavismo tampoco otorgó alguna de las presidencias de las quince comisiones permanentes del Parlamento, aunque a la oposición le correspondían al menos seis.

Pero en la Asamblea que apenas se instala, el bloque opositor maneja la posibilidad de dejar al chavismo la presidencia de al menos tres de las comisiones permanentes. “No los trataremos como ustedes nos han tratado”, dijo justo después de las elecciones el secretario general de la MUD, Jesús Torrealba.

F/EL TIEMPO

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