Venezuela se ha convertido en un gran campo de concentración

Venezuela es un país sumamente rico en recursos naturales y hasta hace relativamente poco, un ejemplo de democracia en América Latina. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, la población está siendo diezmada a causa de enfermedades curables, el hambre, la insalubridad, la violencia y el sadismo desenfrenado que es realizado o alentado por las más altas esferas gubernamentales.

Esta tragedia afecta a todos los estratos sociales -obviamente que no a la oligarquía chavista- pero en forma más pronunciada a los más vulnerables: familias pobres, niños, ancianos y comunidades indígenas.

Cientos de venezolanos están muriendo por dolencias, que en sí mismas, no son mortales. La causa, es la falta de medicamentos que impide que puedan seguir las recomendaciones de sus médicos. Incluso, en las poblaciones indígenas del Zulia, las de Perijá y la Guajira, ha aparecido la sarna.

Francisco Valencia –presidente de la ONG Codevida- denuncia que hay más de 300.000 personas con enfermedades crónicas sin recibir el tratamiento adecuado. Esa afirmación coincide con la realizada por el gremio de los farmacéuticos, que asegura que escasean una cantidad impresionante de remedios; la disminución en los antibióticos alcanza el 90 %.

Asimismo, la carencia de vacunas es preocupante. El médico pediatra Eduarda Mata había denunciado hace un año y medio atrás, que desde hacía diez meses no recibían vacunas para los niños. Apesadumbrado manifestó, que “aquí esperamos la explosión de epidemias de enfermedades que pueden prevenirse”. Específicamente, mencionó las vacunas contra el Rotavirus, la Influenza, la H1N1, Neumococo, Meningitis, Sarampión y Rubeola.

Este cuadro se torna más angustioso, si se tiene en cuenta que la desnutrición afecta a gran parte de los chicos de familias pobres. La oposición estima que mueren 28 niños por día a causa del hambre y las enfermedades.

Francisco Valencia –presidente de la ONG Codevida- denuncia que hay más de 300.000 personas con enfermedades crónicas sin recibir el tratamiento adecuado. Esa afirmación coincide con la realizada por el gremio de los farmacéuticos, que asegura que escasean una cantidad impresionante de remedios; la disminución en los antibióticos alcanza el 90 %.

Asimismo, la carencia de vacunas es preocupante. El médico pediatra Eduarda Mata había denunciado hace un año y medio atrás, que desde hacía diez meses no recibían vacunas para los niños. Apesadumbrado manifestó, que “aquí esperamos la explosión de epidemias de enfermedades que pueden prevenirse”. Específicamente, mencionó las vacunas contra el Rotavirus, la Influenza, la H1N1, Neumococo, Meningitis, Sarampión y Rubeola.

Este cuadro se torna más angustioso, si se tiene en cuenta que la desnutrición afecta a gran parte de los chicos de familias pobres. La oposición estima que mueren 28 niños por día a causa del hambre y las enfermedades.