Venezuela no tendría con qué pagar la impresión de sus billetes

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Para nadie es un secreto el duro momento económico por el que pasa Venezuela. Las estimaciones del Fondo Monetario Internacional pronostican que la inflación en este país llegará al 1.642,8% para el 2017, y la crisis de los precios del petróleo la ha dejado sin recursos para atender las recurrentes necesidades de su economía. Sin embargo, pocos se imaginan que la situación ha llegado a tal punto que la nación vecina podría haberse quedado sin capital suficiente como para imprimir sus billetes, los bolívares.

Es lo que sugiere un artículo publicado recientemente en el portal de noticias Bloomberg. Basándose en docenas de entrevistas con industriales, diplomáticos y exfuncionarios públicos, el texto advierte que “la mayor parte del dinero en efectivo, como casi todo los demás países exportadores de petróleo, es importado. Y resulta que ahora Venezuela está tan quebrado que no tiene con qué pagar su dinero”.

La investigación comienza indicando que el mes pasado De La Rue, la imprenta de dinero más grande del mundo, le mandó una carta al banco central de Venezuela en el que se quejaba porque la entidad le debía US$71 millones y que en caso de que no le pagaran le informaría a sus accionistas. La carta de la compañía británica fue colgada en un portal de noticias del país vecino.

La carta generó una serie de reacciones en la oposición venezolana. Jose Guerra el exdirector de estudios económicos del banco central de Venezuela alegó que “no tiene precedentes que un país con tanta inflación se quede sin billetes”.

Sin embargo, la escasez de efectivo no sería un problema reciente. “De acuerdo con los documentos del banco central y con personas familiarizadas con el tema, después de las elecciones de 2015 se habría solicitado más de 2.600 millones de billetes a varias compañías. Entre estas se encuentra la británica De La Rue, la francesa Oberthur Fiduciaire y la imprenta alemana Giesecke & Devrient. Pero antes de ser entregado el pedido, el banco se acercó a los proveedores y pidió más”, indica el reportaje de Bloomberg.

La cantidad de billetes solicitados fue tal que se requirieron 12 aviones 747 y un inmenso operativo de seguridad para transportar todo el efectivo. Pero a finales de 2015, mientras que las autoridades venezolanas hacían sus proyecciones sobre el año que venía, decidieron triplicar la orden de bolívares. Completando un pedido de más de 10.200 millones de papeles moneda.

Entre tanto, las impresoras de dinero estaban preocupadas. De acuerdo con algunos documentos De La Rue, desde muy temprano el país comenzó a experimentar retrasos en el pago. Y paso de una forma similar con Oberthur Fiduciaire y Giesecke & Devrient. Por esta razón, cuando se lanzó la última licitación, el Gobierno venezolano solo recibió 3.300 millones de billetes.

El otro problema al que se enfrenta Venezuela es que se niega a incrementar la denominación de sus billetes. El papel más grande es el de 100 bolívares, lo que apenas alcanza para comprar cigarrillos al detal en la calle.

El artículo cierra diciendo que “por todos estos problemas las compañías impresoras de dinero están perdiendo interés de trabajar con el Gobierno Venezolano. El banco central se ha visto obligado a negociar con una empresa rusa, Goznack, y tiene un contrato con Crane Currency”.

Frente a esta problemática toma fuerza el discurso que dio Henry Ramos Allu, el presidente de la Asamblea Nacional, cuando el presidente, Nicolás Maduro, asistió por primera vez desde que la oposición ganó las elecciones: “Sucumbir a la tentación de tener más bolívares con los mismos dólares equivale a tener bolívares que valen menos. El billete de 100 vale mucho menos que el papel y la tinta en el que está impreso“.

F/Elespectador.com

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