Venezuela, entre los saqueos y las colas

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Transcurridos apenas dos días de la implementación del plan oficial de racionamiento eléctrico, esta idea luce como la gota que va derramando la paciencia de los venezolanos, pues desde el martes y en diversas partes del país se volcaron a las calles para protestar por la falla de los servicios y la escasez de alimentos, incluso con actos vandálicos.

Saqueos –e intentos– a supermercados, tractomulas y oficinas gubernamentales tienen a las calles del país en un extraño binomio de tensión y entusiasmo, pues ayer también comenzó la primera recolección de firmas para solicitar el referendo revocatorio (RR) contra el presidente Nicolás Maduro.

La situación más delicada en estos días se vivió en Maracaibo (estado Zulia), donde algunos barrios estuvieron sin servicio eléctrico hasta 32 horas y se desató una ola de descontento que apenas fue apaciguada ayer. La prensa local reportó el saqueo a varios comercios, a tres camiones de alimentos y destrozos en las oficinas de la Corporación Eléctrica Nacional y del Sistema de Identificación y Extranjería de la región. También fueron cerradas varias calles de la ciudad.
 

El gobernador del Zulia, Francisco Arias Cárdenas, señaló que un total de 73 comercios resultaron afectados por el vandalismo, a su juicio promovido “por la extrema derecha”. Hubo nueve personas detenidas.

La imagen de calles cerradas con barricadas de basura quemada y gente en protesta se repitió en las ciudades de Puerto Ordaz, Barquisimeto, Valencia y Maracay, urbe esta última donde fue saqueado el supermercado Luxor la madrugada de ayer.

La angustia de los venezolanos recrudeció con la decisión anunciada por Maduro de reducir la jornada laboral del sector público a solo dos mediodías de la semana –lunes y martes– y suspender temporalmente los viernes las clases en colegios públicos y privados para tratar de ahorrar energía eléctrica y evitar el colapso de la hidroeléctrica Simón Bolívar, principal surtidora del país.

El recalentamiento de los ánimos bajó de intensidad ayer, aunque al cierre de esta edición se confirmó un intento de saqueo a un supermercado de la cadena Central Madeirense en la zona de Bello Campo y a varios comercios en la de Catia, en Caracas, así como en la capital del estado Miranda, Los Teques, donde una tentativa de asalto a un frigorífico obligó a las tiendas de la zona a cerrar sus puertas. Vale decir que, cada día que pasa, las filas para adquirir productos regulados de la canasta básica son más largas y se reportan con mucha frecuencia escaramuzas durante la espera.

‘Estamos cansados’

A pesar de la crispación –o quizá gracias a esta–, miles de personas acudieron con entusiasmo a los puntos establecidos por la oposición para estampar su firma y ser parte del uno por ciento inicial de venezolanos que exige el Consejo Nacional Electoral (CNE) para activar el proceso revocatorio contra Nicolás Maduro. El gobernador de Miranda, Henrique Capriles, anunció que esperan entregar al CNE las casi 197.000 firmas necesarias el próximo lunes para continuar el proceso.

“Yo vengo por un cambio, estamos cansados de vivir así. Para todo hay que hacer cola, no tenemos agua, no tenemos luz y en el Gobierno lo que hacen es hablar”, le dijo a EL TIEMPO Leudys Avila, una secretaria que hacía la fila para participar. “Confío en el RR como el mejor mecanismo para salir de este gobierno y vamos a rezar para que el CNE haga lo que tiene que hacer”, añadió.

A pesar de los temores expresados por algunos sobre las represalias gubernamentales contra los firmantes, en general expresaron su confianza en que el país pueda lograr una transición política de forma pacífica. “No sé si podamos lograr el cambio con el revocatorio, pero estamos intentando todo. Creo que esta es la forma menos conflictiva posible, no solo para salir de Maduro, sino de este sistema. Claro que hay un poco de miedo, son 18 años de represalias por decir lo que pensamos, pero debemos enfrentarlo”, opinó el chofer de camión Jonathan Estrada.

Por su parte, Nicolás Maduro, en un encuentro con seguidores oficialistas, aseguró que “nada de lo que están haciendo tiene viabilidad política, y la revolución aquí se va a continuar y va a tener a este presidente por lo menos hasta el 2018”.

F/ EL TIEMPO

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