Una aventura mágica en las Cuevas del Samán

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El complejo subterráneo está ubicado en el municipio Jesús Enrique Lossada.

Si tiene suerte, será recibido por una bandada de guacamayos desplegando su intenso colorido en pleno vuelo. Seguro los verá. También podrá ser recibido por monos araña; seguramente los escuchará. Pero lo que sí es seguro, que cuando inicie su recorrido por la ruta ecoturística extrema en las Cuevas del Samán, la naturaleza lo envolverá con su amplia diversidad.

El sistema de Cuevas del Samán, en el municipio Jesús Enrique Lossada —en pleno corazón de la Sierra de Perijá— apenas es conocido por los zulianos. No así por los especialistas en espeleología que lo han visitado por más de 20 años para estudiarlo.

Y si hay alguien que conoce el lugar es el aldeano que por décadas —sino siglos— ha hecho de la serranía su hogar y su vida.

Con más de 32 hectáreas de área, el sistema de cuevas del Samán está compuesto por 92 formaciones cavernarias que, según sus guías, llevaría más de una semana recorrerlo.

La Cristalina

La más visitada desde la implementación de la ruta por parte de la Fundación Cuevas del Samán es La Cristalina, una caverna de poco más de un kilómetro de longitud y 200 metros de profundidad. En ella, el visitante tiene la oportunidad de conocer el ecosistema en el que viven los guácharos, aves propias de Suramérica, y muy presentes en el territorio venezolano.

En La Cristalina, el turista puede conocer varias galerías como La Zulianidad, El Pie Izquierdo y La Sonrisa, entre otras. Todos nombres dados por alguna característica propia formada entre las estalagmitas y estalactitas, que recuerdan a ese nombre tan particular.

Para llegar a La Cristalina hay que pasar por un puente colgante sobre el río Socuy. Toda una aventura para los primerizos, pero un tramo más que lo lleva a la magia de experimentar y conocer de primera mano, el poder adentrarse en las profundidades de la tierra.

Las historias de «Chicho»

Adelmo «Chicho» Urdaneta es un guía que trabaja con la Fundación  Cuevas del Samán, y ha sido uno de los principales promotores de la creación e implementación de esta ruta. «Chicho», como se presenta ante todos, explica que desde la más reciente Semana Santa, los habitantes de la zona de origen wayúu  apenas han logrado dejar de lado sus miedos ancestrales y se han adentrado al interior del sistema de cuevas.

«Los antiguos indígenas tenían miedo de entrar aquí porque en las cuevas se hacían sus ritos, y ellos pensaban desde siempre, que aquí habitaban los espíritus como la ‹madre agua›. Desde que llegaron los turistas ellos también comenzaron a entrar en las cuevas», detalla el baquiano.

Urdaneta aprendió su lección de historia. Narra que cuando Ambrosio Alfínger llegó a Venezuela, y tras fundar Maracaibo, subió hasta la Sierra de Perijá y se encontró con los indios Apredia. «Ellos hacían vida en estas cavernas y los guácharos eran parte de su vida, porque los mataban y con su grasa fabricaban antorchas», cuenta Urdaneta.

El hombre también describe que los Apredia llamaban al río Socuy «Macomite», que traduciría «agua dulce». Precisamente, los ríos dan vida a la zona, tanto, que los lugareños y los nuevos visitantes disfrutan de una cascada de 25 metros de altura conocida como El Chorro.

Esfuerzo conjunto

Este recorrido hasta las Cuevas del Samán forma parte del esfuerzo hecho por la Gobernación del estado Zulia y el Ministerio del Ambiente para crear una conciencia conservacionista en el turista.

«Muchos zulianos, y menos los foráneos, conocen este lugar. Tenemos que trabajar muchísimo por crear una conciencia conservacionista. Debemos organizarnos, porque sabemos que las cuevas y los guácharos están protegidos, pero el daño ambiental que tenemos alrededor es terrible», comentó el ministro del Poder Popular para el Ambiente, Miguel Leonardo Rodríguez.

Tanto Rodríguez como el gobernador del estado Zulia, Francisco Arias Cárdenas, visitaron la Cueva La Cristalina, enmarcada su presencia en la serie de reuniones y actividades relacionadas con el tema hidrológico que afecta al Zulia, y que está relacionado directamente con la Sierra de Perijá y su conservación.

La ruta ecoturística extrema Cuevas del Samán no es rutinaria. Tampoco es permanente, así que hay que estar pendiente de los llamados que realice la Corporación de Turismo del Zulia y la Gobernación para poder disfrutar de este encuentro con la naturaleza.

Pero eso no es limitante. La Fundación Cuevas del Samán también ofrece paquetes de uno y dos días (pernocta incluida). Con ellos obtendrá traslado desde y hasta La Concepción, refrigerios —si va por un día—, guía y visita a la Cueva La Cristalina. Si va por dos días, en la zona existen tres posadas con una capacidad total para 80 personas. Solo tiene que comunicarse con «Chicho» Urdaneta y con Audrey Fernández por los teléfonos 0426-769.59.81 y 0416-363.63.91 respectivamente.

Mítico guácharo

guacharo– En la Cueva La Cristalina coexisten guácharos y murciélagos. Los primeros son aves y los segundos, mamíferos. Lo mismo ocurre en varias cuevas del sistema cavernario.

– Los steatornis caripensis (guácharos) son aves propias de Suramérica. En Venezuela existe la Cueva del Guácharo, en el estado Monagas, y desde Trinidad hasta Bolivia se han registrado formaciones con nidos de estos animales.

– Son frugívoros, es decir, se alimentan exclusivamente de frutas obtenidas en árboles cercanos a la cueva, aunque existe una especie que nunca sale de ellas.

– Contrario a los que se piensa, los guácharos no son ciegos. Estas aves utilizan un sistema de ecolocalización para orientarse, pero una vez fuera de las cuevas pueden ver con luces tenues, por eso salen al caer la tarde y regresan antes del amanecer.

– Son aves ricas en grasa corporal, la que era utilizada por los indígenas para fabricar antorchas.

– Curiosamente, después de 10 semanas de nacidos, los polluelos de los guácharos son más grandes que sus padres, pues su cuerpo está compuesto básicamente de grasa.

De interés

– El río Socuy tiene cauces subterráneos que alimentan la cueva en diferentes secciones.  En época de lluvia es casi imposible pasar al interior de algunas galerías pues la corriente es muy fuerte

– En el sistema se han encontrado casi todos los minerales existentes en el planeta.  Se dice que registra la veta subterránea de piedra caliza más grande de Latinoamérica.

– Durante el recorrido previo a la entrada a la cueva, se cruza por 13 diferentes tramos del río Socuy.

– Las cuevas están ubicadas aproximadamente a 1.200 metros de altura sobre el nivel del mar.

– El sistema lindera los municipios Jesús Enrique Lossada y Rosario de Perijá.

– En la zona residen alrededor de dos mil personas aproximadamente. La mayoría son campesinos.

Recomendaciones

  • Para completar la ruta ecoturistica extrema debe tener muy presente que el ambiente en la Sierra de Perijá es netamente rústico. No encontrará baños ni comodidades disponibles en bastantes kilómetros. Serán los habitantes del lugar, –campesinos principalmente– quienes amablemente le podrán prestar colaboración.
  • Debe llevar ropa cómoda y fresca, así como zapatos o botas que cumplan la condición de comodidad y ligereza (que no sean muy pesados como los zapatos de seguridad). Use gorras o sombreros para protegerse del sol así como protector solar y repelente de insectos.
  • También debe estar dispuesto a mojarse los pies al cruzar por alguno de los pasos del río Socuy, le ayudará a refrescarse.
  • Lleve su envase con agua. Manténgase hidratado.
  • Dentro de las cuevas NO debe usar el flash de su cámara fotográfica o teléfonos. Es importante que entienda que las luces muy fuertes desorientan a los guácharos y esto podría llegar a ser fatal para ellos, en casos extremos. Preste atención a las indicaciones de los guías.
  • Recuerde llevar un mini botiquín de primeros auxilios, y no olvide algún antialérgico. Por ser una zona en estado casi puro, su flora y su fauna también lo serán, así que es mejor prevenir.
  • NO arroje sus desperdicios en cualquier parte. En varios puntos de la ruta encontrará bolsas para los desechos.
  • Si usted participa en una ruta ecoturística, NO arranque las flores de las plantas. De el ejemplo.