Millón y medio de firmas para echar a Maduro

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La oposición dará hoy por acabada la recogida de firmas contra Nicolás Maduro tras dos jornadas “asombrosas”: un millón y medio de rúbricas cuando sólo se requerían 195.000. El primer paso para el revocatorio con el que se pretende echar al ‘hijo de Chávez’ y con el que se airea el estado de arrechera (cabreo) nacional que vive hoy Venezuela.

Un torpedo en la línea de flotación del chavismo, que ha reaccionado como un boxeador grogui, tambaleante y con respuestas inconexas, al movimiento popular que empuja a la dirigencia opositora.

“En 2018 estaré aquí como presidente inaugurando la ampliación de esta refinería”, apuntó Maduro sin mucha convicción en Puerto La Cruz. El primer mandatario ha apostado por extender una cortina de humo tras otra para tapar una realidad inabarcable, incluso ha convocado para el domingo, Día del Trabajador, una marcha de repudio contra “el intervencionismo imperialista gringo y decadente de Madrid”, tras los rifirrafes diplomáticos con España y tras la persecución mediática que dice sufrir, sobre todo desde Antena 3.

Maduro también señaló a los diputados opositores que el jueves se reunieron con Luis Almagro, secretario general de la OEA, y les tildó de “vendepatrias que van a Washington a pedir la intervención de Venezuela”. También acusó al Gobierno de EEUU de conspirar junto a la oposición para “recolonizar, conquistar y tomar nuestra patria”.

El primer mandatario también pretende, según sus propias palabras, cortar la electricidad del Parlamento y emitir un decreto por vía de emergencia para “dejar sin efecto cualquier sabotaje contra mis ministros”. La Asamblea ha censurado al general Rodolfo Marco Torres, ministro de Alimentación, por el fiasco de la escasez y exige su inmediata destitución.

Muchas palabras, pero también golpes. Jesús Torrealba, secretario ejecutivo de la MUD, fue emboscado hoy por una de las brigadas de choque chavista que se mueven con impunidad en el centro de Caracas, también con la connivencia policial. El dirigente tuvo que escapar a la carrera tras recibir golpes y pedradas y defenderse a los puños del ataque, mientras uno de los radicales gritaba a sus compañeros “¡Métele plomo!” (balazos).

“Estoy bien, ni me despeinaron”, ironizó más tarde el dirigente opositor, que siempre lleva la cabeza totalmente afeitada. “Qué cobarde, Nicolás Maduro, mandando a agredir a nuestro secretario Chuo Torrealba. El pueblo te lo cobrara todo”, clamó el gobernador Henrique Capriles.

Una decena de periodistas ya sufrió la semana pasada la ira revolucionaria, al ser atacados por los mismos radicales en las inmediaciones del Consejo Nacional Electoral. Desde la instalación de la nueva Asamblea en enero, el hostigamiento contra diputados, trabajadores del Parlamento y periodistas es diario. Medios locales han publicado que los chavistas perciben un sueldo por participar en estas acciones.

Toda la oposición se alineó de inmediato con su portavoz, uno de los principales responsables de mantener unida a la alianza multicolor, cuyos partidos ocupan diferentes espacios políticos desde la derecha hasta la izquierda. Unidad que se volvió a simbolizar hoy a las puertas de la cárcel militar de Ramo Verde, donde junto a los familiares del preso político Leopoldo López y a los dirigentes de su partido, Voluntad Popular, hicieron acto de presencia el gobernador Henrique Capriles; el presidente parlamentario, Henry Ramos Allup y el coordinador nacional de Primero Justicia.

López cumplía 45 años, su tercera “fiesta” entre rejas, y lo ha querido celebrar con sus compañeros de la Unidad para firmar ante ellos en las famosas planillas. Los militares no permitieron su entrada a la prisión.

Siéntase orgulloso el pueblo venezolano. Fue extraordinario, hemos quedado sin palabras, también el gobierno. Es una demostración contundente de que queremos una solución pacífica, democrática y constitucional”, celebró en la noche del jueves Capriles tras contabilizar las firmas recogidas contra Maduro.

Una ola incontenible de entusiasmo y movilización popular ha pulverizado una cifra mágica para la oposición venezolana en una carrera que se presenta tortuosa y llena de obstáculos. “Vimos hasta soldados y policías firmando, personas que sufren todas las calamidades que no viven en la cúpula del gobierno”, sostuvo el ex candidato presidencial, principal impulsor de esta vía dentro de la oposición.

La oposición teme ahora que el chavismo ralentice el proceso estirando los días de comprobación de las rubricas y los posteriores procesos, con el objetivo de que el referéndum no se celebre este año. “Vamos a ver quién puede más, si Maduro o el pueblo venezolano. Este país cambió”, enfatizó el gobernador en tono retador.

F/Elmundo.es

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