Margarita, la isla de la discordia

Este centro turístico de Venezuela se convirtió en escenario de enfrentamientos entre seguidores de Nicolás Maduro y la oposición. Aunque no vive de la renta petrolera sino del turismo, también pasa afugias por la crisis que vive todo el país.

Aunque desde mayo de este año se comenzó a hablar de la crisis que vive la isla de Margarita (estado insular de Nueva Esparta) –situación que no es muy diferente a la que se ve en el resto de Venezuela: filas para comprar productos, inflación, racionamiento de luz y un grave problema de agua que viene de hace muchos años–, este lugar es hoy el epicentro de los más fieros enfrentamientos entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición.

Todo comenzó el sábado 2 de septiembre cuando el mandatario venezolano llegó a la isla –cuyo estado es gobernado por el oficialista Carlos Mata Figueroa– para un acto público: fue recibido con un sonoro cacerolazo. Tuvo que huir. De acuerdo con sus habitantes, el rechazo al mandatario lo hacen porque después de lanzar el “plan turismo”, a la isla no llegan turistas.

“La crisis ha afectado a todos los demás sectores que deben funcionar para que haya turismo”, explican los isleños. La ocupación hotelera apenas llega al 40 % en temporada alta, las aerolíneas ya no tienen vuelos directos a la isla y pasaron de vender 5.500 sillas diarias a 3.000. Y si se viaja por ferry, la oferta también ha caído estrepitosamente.

Días después de la rechifla a Maduro, era el líder opositor Henrique Capriles quien denunciaba que al llegar a la isla lo habían asediado en el aeropuerto. Según contó en su cuenta de Twitter, estuvo sitiado durante cuatro horas por bandas armadas. Responsabilizó a Maduro.

Un clima nunca antes vivido en una isla que vive del turismo, que produce sus propios productos, en donde la inseguridad es menor (en 2015 Nueva Esparta registró el menor número de homicidios de todo el país).

El retrato de la crisis se agudizó entre el viernes y el sábado de la semana pasada, cuando unas 60 personas fueron detenidas tras la protesta contra Maduro en Villa Rosa. Todas fueron liberadas, salvo el periodista chileno-venezolano Braulio Jatar, quien sigue tras las rejas acusado de legitimación de capitales.

Y con esta situación se inaugura hoy la Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), que ya había sido acogida en la isla en tiempos de Hugo Chávez. “Aunque aquí se han celebrado importantes reuniones internacionales, incluso un encuentro iberoamericano, creo que esta Cumbre del Movimiento de Países No Alineados es la más importante de todas. En primer lugar, por su magnitud. Después de la ONU, es la más numerosa, ciento veinte países, y políticamente, de enorme peso en la geopolítica mundial, y como si fuera poco, Venezuela va a recibir lo que llaman la Presidencia pro tempore, es decir, que estará presidiéndola durante tres años”, escribió en el periódico local El Sol de Margarita Eleázar Díaz Rangel.

El Movimiento de No Alineados, que reúne a un centenar de países, fue creado en 1955 en medio de la Guerra Fría. Desde entonces se ha dedicado a defender la lucha emancipadora de los pueblos de África, Asia, América Latina y otras regiones del mundo. En sus 60 años de existencia, la batalla para garantizar que los pueblos oprimidos puedan gozar de la libre determinación e independencia ha sido constante.

Y es justo por eso que la cita MNOAL que comienza hoy es una de las más trascendentales por el actual conflicto por la realización del referendo revocatorio contra Nicolás Maduro.

Después de nutridas marchas en el país exigiendo el cronograma para la realización del referendo, el Consejo Nacional Electoral (CNE) confirmó que entre el 14 y el 16 de septiembre informaría las fechas del siguiente paso del proceso, que es la recolección del 20 % de firmas del padrón electoral para activar el mecanismo. Sin embargo, voces en la oposición ya advierten que el Gobierno no hará dicho anuncio mientras esté en curso la Cumbre. La cita terminará el 18 de septiembre.

Los analistas advierten de un peligro de explosión social si se retrasa el referendo. “No sé qué va a hacer el CNE, pero anunciar un calendario que llevará el referendo al 2017 generaría una situación tremenda en la calle. La gente está muy ansiosa, angustiada”, declaró a la AFP Milagros Betancourt, experta en relaciones internacionales.

Capriles incluso amenazó con que si el CNE no hace el anuncio, la oposición se movilizará en la isla, en plena Cumbre MNOAL. Para aumentar la presión, la Asamblea Nacional (de mayoría opositora desde diciembre de 2015) intentó organizar una sesión el jueves en Margarita. Horas después el gobierno prohibió la venta de tiquetes aéreos y marítimos, según denunció el presidente del Parlamento, Henry Ramos Allup.

De hecho, el gobierno restringió durante una semana el uso de drones y la navegación de embarcaciones y vuelos privados hacia la isla. “Es deber del Estado garantizar la seguridad ciudadana, la paz, el orden interno”, señaló un decreto que puso en vigor la medida.

“Por mucho que parapeten Margarita para la cumbre, no van a poder disimular que han convertido Venezuela en un pudridero, una tragedia para todos”, escribió Ramos Allup.

El ministro del Interior, general Néstor Reverol, explicó que además de 14.000 efectivos de todos los cuerpos de seguridad, se instalaron más de 400 cámaras de seguridad y se reforzó la vigilancia en las zonas marítimas.

Reverol indicó que las autoridades dispondrán de unidades de centro de monitoreo y control para integrar “los órganos policiales, la seguridad de ruta, área y marítima”.

Según la firma Datanálisis, un 80 % de los venezolanos quiere un cambio de gobierno, agobiados principalmente por la escasez de alimentos y medicinas y la inflación, que el FMI proyecta en 720 % para este año.

Pero el oficialismo ya descartó el referendo en 2016 y confía en revertir el malestar popular con un plan de abastecimiento de alimentos que Maduro dejó a cargo de 18 generales, uno para cada rubro escaso, como el arroz, los fríjoles, el papel higiénico o la harina de maíz. ¿Y el diálogo? Esta semana llega al país el secretario de Unasur, el expresidente colombiano Ernesto Samper, para darle un impulso.

F/Elespectador.com

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