Maduro cesa al presidente del Banco de Venezuela

Se desploma la Torre de Babel en el mundo al revés boliviariano. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció ayer la renuncia del jefe del Banco Central (BCV), Nelson Merentes, y designó en su lugar al veterano economista Ricardo Sanguino. «Ante el retiro del compañero Nelson Merentes, que ha pasado su carta para retirarse de la presidencia del Banco Central de Venezuela, he decidido postular en su lugar a Sanguino», informó el mandatario socialista en su programa dominical en la televisión estatal. Merentes, doctor en matemáticas de 62 años, estaba al frente del ente desde 2009, excepto durante un periodo de ocho meses en 2013, cuando fue ministro de Finanzas. En enero de 2014 volvió a asumir el mando del BCV.

«Quiero agradecer todo el esfuerzo que Nelson Merentes siempre ha hecho desde los distintos frentes de batalla, pero quiero que iniciemos una nueva etapa del desarrollo del Banco Central de Venezuela», manifestó Maduro. Sanguino, de 73 años, ha sido durante muchos años diputado y fue presidente de la Comisión de Finanzas y de Presupuesto de la Asamblea Nacional, controlada desde hace un año por la oposición. «Lo conozco muy bien. Es uno de los hombres más estudiosos y conocedores de la vida financiera, económica y monetaria del país», aseguró el líder bolivariano sobre el nuevo presidente del BCV.

Venezuela, el país con las mayores reservas petroleras del mundo, enfrenta una severa crisis económica, con grave escasez de alimentos y medicinas, y una inflación considerada la más alta del mundo. EL BCV no ha proporcionado indicadores desde hace un año, pero el Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó que el país petrolero tuvo una inflación de 475% y proyecta un 1.660% para 2017. La última inflación oficial es del 180,9% en 2015.

Para el diputado opositor José Guerra, ex directivo del BCV, Merentes debió de haber sido destituido «hace rato» y señaló que las tareas del nuevo presidente del Banco Central son «bajar la inflación, publicar cifras y adecentar la institución». Venezuela lidera el Índice de Miseria de 2016 y por tercer año consecutivo se ubica en el primer lugar de la clasificación de los países con las situaciones económicas más difíciles en el mundo. El índice, elaborado cada año por el profesor Steve H. Hanke de la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos y publicado por el Instituto Cato, surge de la suma de tres variables económicas: la tasa de inflación, la tasa de desempleo y las tasas de interés, menos el cambio porcentual en el IB per cápita. «Venezuela mantiene su ignominioso título como el país más miserable del 2016, como lo hizo en 2015», escribió Hanke en el informe. «Los fracasos del socialista y corrupto Estado petrolero fueron bien documentados el año pasado, incluido cuando Venezuela registró el episodio oficial número 57 de hiperinflación en el mundo».

En distintas ocasiones, Maduro ha culpado a la oposición de derecha de lo que llama una «guerra económica» que se ha declarado contra su país y ha reiterado que el modelo socialista es el único que podrá sortear las dificultades económicas al mantener los derechos de los trabajadores. Pero no solo culpa a la oposición venezolana. En una rendición de cuentas llevada a cabo en enero del año pasado, aseguró que desde «Miami y Colombia» han impuesto modelos para «perturbar y desestabilizar» la economía.

Respecto a la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, el presidente venezolano pidió que se levantaran las sanciones impuestas durante la era Obama.

F/Larazon.es

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