Lo que preocupa a los venezolanos

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La percepción del venezolano sobre la realidad económica es negativa y eso tiene efectos en su comportamiento como consumidor y en sus expectativas para los próximos meses.

El 34% de los consumidores considera que este año sus ingresos serán inferiores a los del año pasado y hasta 38% prevé que serán iguales, de acuerdo a las cifras de Datanálisis.

Al sumar las dos respuestas se obtiene que 72% de los venezolanos se muestra pesimista en relación a sus ingresos. “Las expectativas de ingresos futuros no son positivas, más de 70% de los venezolanos no tiene expectativas ciertas de mejoras en términos de ingresos”, dijo Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.

En el foro Tendencias del Consumidor Venezolano, realizado por la firma, León explicó que la mezcla de devaluación con elevada inflación diluye el poder adquisitivo real, y anula los aumentos salariales que decreta el Ejecutivo.

Los sondeos de la empresa indican que al cierre de abril hasta 79,5% de la población percibía la situación del país como negativa. En buena medida esa opinión está impulsada por la adversa realidad económica. Para el 66,1% de la población el desabastecimiento se convirtió en el principal problema, seguido por la inseguridad, mencionada por 58,5% de los consultados.

En sintonía con esas cifras está el índice de confianza del consumidor, que apenas llega a 31,8%, siendo uno de los peores registros desde 2008, año en el que la consultora inició la medición de ese índice. “Ha caído de manera muy significativa”, aseveró León.

En noviembre del año pasado, fecha del anterior registro, el índice de confianza del consumidor fue de 42,1%. En septiembre se ubicó en 35,4%, mientras que en julio llegó a 40% y en mayo 45,8%.

La desconfianza del consumidor se refleja en la pérdida de interés por adquirir “bienes durables” o de largo plazo, ya que se teme que la inversión no valga la pena. “El descontento social juega un papel importante sobre la compra de bienes de largo plazo (…) El ánimo complica el consumo de bienes duraderos porque crees que la situación del país es negativa, cae a 34% solamente la disposición de compra de bienes duraderos en los próximos 12 meses”, explicó León.

Reacción ante la escasez

El peso del desabastecimiento en la mente del consumidor es tal que las “expectativas racionales” lo impulsan a aumentar la demanda de los productos que supone van a escasear. “El consumidor pierde poder adquisitivo por la inflación, pierde confianza porque no cree que el país está bien, pero no deja de consumir. Actúan expectativas racionales: cómprelo porque no va a haber o va a ser más caro”.

Al ser interrogado sobre la experiencia “dada la situación del desabastecimiento”, el 42,5% de las personas reconoció que compra los productos “así no los necesite en ese momento”.

Ese no es el único efecto de la escasez. “En términos generales la escasez no sólo ha afectado porque no conseguimos productos, el 17% dice que le afecta porque tiene que comprar más para protegerse de la escasez potencial, con lo cual está gastando más plata estimulado por la escasez; 29% dice que compra más caro, un 42% que siente que hay un costo por el tiempo que tiene que dedicar a las compras”, agregó el presidente de Datanálisis.

Para León el problema de la escasez está lejos de solucionarse. “La desconfianza de consumidor mantiene un exceso de demanda contra los parámetros normales. El desabastecimiento vino para quedarse un tiempo relativamente largo, incluso si se toman medidas adecuadas para resolverlo”.

Los sondeos de la firma también revelan que el 45,8% del presupuesto familiar se destina a la compra de alimentos y 10,1% a cuidado personal.

Fuente: http://www.eluniversal.com