Las divisiones internas, otro problema para Nicolás Maduro

El llamado presidencial a mantener cerradas las filas luego de la hecatombe electoral del 6 de diciembre se topó con la resistencia de distintos sectores de la revolución bolivariana.

“Es un disparate concluir que el pueblo es un traidor”, destacó Roberto Cabezas, diputado del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en el parlamento. Y es sólo un ejemplo.

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La autoridad del presidente venezolano, Nicolás Maduro, se resquebrajó al mismo ritmo que se conocían los escrutinios y que se escuchaban sus críticas a las clases populares que no le votaron en una semana aciaga para su liderazgo.

Intelectuales, críticos socialistas y dirigentes de los partidos aliados en el Gran Polo Patriótico (GPP) conforman la batería de voces rebeldes o disonantes con el discurso oficial impuesto por el “hijo de Chávez” y por Diosdado

Cabello, el jefe del ala militar y aún presidente de la Asamblea Nacional (AN).
Un discurso que no se ahorró mensajes amenazantes contra los dos millones de seguidores que dejaron de votarlos y contra los 300.000 que incluso se animaron a apoyar a la oposición.

La rebelión en la granja bolivariana se produjo incluso frente a las narices de Maduro, algo que habría hecho las delicias del propio George Orwell.

“Cuando criticamos nos tachan de antirrevolucionarios”, se quejó el dirigente regional Antonio Graterol durante la Plenaria Extraordinaria del PSUV.

“A pesar de que teníamos razón, fuimos insultados, llamados traidores y agentes de la CIA”, se lamentó Gonzalo Gómez, creador del portal radical Aporrea, cuyos articulistas desde el lunes disparan balas dialécticas contra el actual poder revolucionario exigiendo dimisiones.

“Nos acercamos al abismo”, señala Gómez, cercano al ex vicepresidente Jorge Giordani y al ex ministro Héctor Navarro, cuya conferencia de prensa para criticar a Maduro fue asaltada por un grupo de militantes bolivarianos.

Giordani, gurú marxista de Hugo Chávez y uno de sus grandes amigos, insistió una vez más en la falta de liderazgo y en la red de mentiras desplegadas por el actual gabinete. Sus críticas no son nuevas; sin embargo, la gran novedad es que ahora se sumaron nuevas voces, algunas tan sorprendentes como Temir Porras, otrora ayudante de Maduro.

“Estar en contacto con el pueblo no implica necesariamente que se tenga que arengar desprolija e improvisadamente a los militantes, ni que parezca que asiste a una tertulia amenizada por un simpático trovador 48 horas después de un revés político que nos sumió a todos en estado de conmoción”, dijo Porras.

¿Qué sucede en las entrañas del chavismo? “Reaccionaron sin mayor claridad, desorientados; no coordinan los movimientos. Es un golpe duro que los deja al borde del nocaut. Pueden caer si reciben otro puñetazo”, vaticina a LA NACION el politólogo Luis Salamanca.

“El 6-D (por el día de las elecciones) resultó catastrófico, porque los daños electorales y políticos son muy grandes. Perdió la Asamblea, que legitimaba las acciones del Ejecutivo. Al chavismo se le metió el contrincante dentro del Estado y a Maduro le toca atrincherarse en el Ejecutivo”, añade el ex rector suplente del Consejo Nacional Electoral.
“Los errores del gobierno siempre pesan, y pesan bastante”, sumó al debate Óscar Figuera, secretario general del Partido Comunista de Venezuela, aliado del PSUV.

“Un conjunto de errores y actuaciones que incidieron en la conducta del electorado”, añadió quien no repetirá escaño y que -por supuesto- no olvidó citar a la “agresión imperialista” para atemperar su discurso.

“Hace falta hacer una revolución dentro de la revolución”, aportó Juan Barreto, líder de Redes, otro de los aliados del GPP.

“No le vas a ocultar a la gente que hay problemas cuando los está padeciendo”, añadió apuntando directamente a la mass media chavista, empeñada en mostrar un paraíso que nadie conoce en Venezuela.

El zafarrancho de combate provocó la reacción de los más cercanos al presidente. “Me llama poderosamente la atención ver compañeros que se dicen estar en las filas de la revolución culpando a líderes del PSUV. ¿Por qué no dirigen sus energías a explicar al pueblo las agresiones mediáticas, psicológicas y económicas en contra de Venezuela”, cuestionó la canciller venezolana, Delcy Rodríguez.

Ante la intensidad de las turbulencias, las miradas se han vuelto hacia el general Miguel Rodríguez Torres, ex ministro del Interior y con gancho en amplios sectores revolucionarios.

“Nuestros delegados deben exigir que se inicie un verdadero sacudón en el PSUV y en el gobierno. Sumar y unir, ese es el camino”, escribió en sus redes sociales.

F/LA NACIÓN

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