La desnutrición infantil en Venezuela avanza y causa alarma

La inseguridad alimentaria en Venezuela está generando un daño nutricional severo, principalmente en los niños, ante la incapacidad de acceder física, social y económicamente a la compra y consumo de los alimentos.

De acuerdo a un estudio que realizó Caritas Venezuela entre octubre y diciembre 2016, 52% de los niños monitoreados presenta algún tipo de déficit nutricional y 25% mostraron alguna forma de desnutrición aguda en cuatro de los principales estados del país: Distrito Capital, Miranda, Vargas y Zulia.

Según el estudio, 28% de los menores están en riesgo de padecer desnutrición y 9% presenta un nivel de desnutrición que pudiera llevarlos a la muerte.

Los niveles registrados de desnutrición aguda global en las cuatro entidades federales en conjunto, son cercanos a una situación de severidad media según el sistema de clasificación de la Organización Mundial para la Salud (OMS) para evaluar la desnutrición en poblaciones.

Alarma de crisis humanitaria

El análisis por estado indica que Vargas tiene la mayor prevalencia de desnutrición aguda global (12,9%), le sigue Zulia con 10%, Miranda con 7,3% y Distrito Capital con 6,8%. Sin embargo, la forma más severa de desnutrición se presenta en mayor prevalencia en Distrito Capital y Zulia, con 3.6% cada uno. Mientras que el estado Miranda es el que tiene el índice menor con 1.3%.

En Zulia y Vargas, donde existe una prevalencia de desnutrición aguda global ya se sobrepasó los umbrales de severidad media y coinciden con los límites que definen una situación de alarma o crisis en los marcos internacionales de clasificación de las crisis humanitarias, advierte el texto.

El análisis por grupo de edad indica que los niños menores de 2 años son los más afectados. Para ellos, la prevalencia de desnutrición aguda global es de 22,1%, los niños menores de 6 meses tienen una prevalencia de 14,3%, en comparación con la prevalencia en el grupo de 2 a 5 años que es de 7,7%.

“El daño afectivo, cognitivo y metabólico de tener hambre, desencadenando desnutrición en la primera fase de la infancia es irreversible”, advierte la Coordinadora Técnica del Informe, Susana Raffalli, quien es experta en Nutrición, y Seguridad Alimentaria.

El estudio destaca que la prevalencia de desnutrición aguda en niñas y niños menores de 6 meses duplica la de los niños mayores de 2 años, esto no solo indica lo reciente del deterioro de su seguridad alimentaria, sino que puede estar reflejando el resultado de embarazos de mujeres que cursaron el período de gestación bajo privación alimentaria.

El estado con la mayor prevalencia de desnutrición crónica es Zulia (25%), presentando también las formas más severas de desnutrición crónica, después Miranda con 18%, Distrito Capital con 10% y Vargas con 10,1%.

El informe destaca que las altas prevalencias de desnutrición crónica, en simultáneo con el incremento de la desnutrición aguda, evidencia que Venezuela está “frente a una crisis de instalación lenta con una reagudización intensa en los últimos 2 años, lo que hace pensar que no todos han podido amortiguar la crisis igualmente y que en alguno de ellos deben estar operando factores agravantes“, enfatiza el monitoreo centinela de la situación nutricional en niñas y niños menores de cinco años elaborado por Caritas Venezuela.

La mayor incidencia de la desnutrición en los niños más pequeños da un carácter crítico a la situación, por la irreversibilidad de los impactos de la desnutrición cuando ocurre a esta edad. Mientras que dentro del monitoreo también se detectó 15% de sobrepeso. “Esta situación, en poblaciones con elevadas cifras de desnutrición aguda, puede ser el reflejo de una malnutrición subyacente, no expresada en términos de delgadez, pero con sobrepesos que coexisten con déficits de micronutrientes como la anemia. Esta situación permite decir que en el grupo monitoreado se sigue dando el proceso epidemiológico de la doble carga de malnutrición (por déficit y por exceso) que venía ocurriendo en el país, y en América Latina”, acota.

La inadecuada dieta incluye la privación de alimentos

De toda el área medida en su conjunto, Caritas Venezuela determinó que solo 6% de los hogares alcanzaron una diversidad de dieta adecuada, en donde incluyen más de nueve grupos de alimentos. 42% de la población registró una diversidad de dieta pobre (alimentación con base en seis a nueve grupos de alimentos); 52% de la población mostró una diversidad de dieta inadecuada.

El análisis por entidad federal muestra que los estados con la diversidad de dieta más deficiente fueron Zulia y Vargas, de 67% y 48% respectivamente. Los estados Miranda y Distrito Capital mostraron puntajes más altos, pero no del todo adecuados. En estos estados la proporción de familias con un puntaje de diversidad de dieta inadecuada alcanzó 49% y 13% respectivamente.

Entre los 12 grupos de alimentos que existen, el puntaje de diversidad promedio es de 6-7 grupos de alimentos. No obstante, según el estudio de Caritas, la población entrevistada basa su alimentación solo en 3 o 4 grupos de alimentos ricos nutricionalmente. Al analizar el patrón de grupos de alimentos se evidencia que las carnes, pescados, huevos, granos, vegetales y frutas, están siendo consumidos por menos del 50% de los hogares.

La escasez de alimentos y el encarecimiento de éstos ha generado en la población estrategias de sobrevivencia, en donde se establece que:

Entre 47% y 61% de los hogares han tenido que cambiar sus formas habituales de adquirir y comprar sus alimentos: mercado negro de alimentos, el trueque y comer en casa de amigos y familiares. Como estrategia se cuenta comer “en la calle”, en donde se menciona la ingesta de sobras de restaurantes y contenedores de basura (8%), pedir comida en la calle y comer con la ayuda de la iglesia (3%). Las bolsas de los Comité Locales de Abastecimiento (CLAP) solo fueron mencionadas por 2% de los entrevistados.

Entre 66% y 71% de los hogares reportan haber deteriorado su alimentación, al adquirir alimentos que no son de la preferencia de las familias o se consideran inseguros (sobras, yuca amarga, alimentos comprados a cielo abierto en operativos oficiales).

Entre 48% y 80% de los hogares han incurrido en alguna forma de privación alimentaria. Comer menos cantidad y prescindir de alimentos específicos (70%-80%), dejar de comer para que otra persona de la familia coma (53%) y pasar el día entero sin comer (48%). Los alimentos que más hogares refieren haber excluido de su alimentación son carnes y pescado (37%), leche (18%), arepas (16%), y granos (13%). Las mujeres (44%) son quienes principalmente dejan de comer para que otras personas en el hogar lo hagan, adultos en general (33%) y ancianos (18%).

31% de los hogares han recurrido a alguna forma de destitución de su base de recursos para poder comprar alimentos.

31% de los hogares ha tenido que desmembrar el grupo familiar para enviar a los miembros más vulnerables a alimentarse en otro lugar distinto al hogar.

Ante esta dramática situación Caritas Venezuela recomienda hacer una vigilancia epidemiológica de la situación nutricional más amplia para establecer respuestas oportunas, de carácter terapéutico (esquemas de alimentación terapéutica para la recuperación de los niños), que incluya la prevención y mitigación de los daños en la población.

El estudio

La muestra tuvo 818 registros antropométricos (medidas de las dimensiones generales del cuerpo, que permiten obtener un diagnóstico en relación al estado nutricional, individual y colectivo), y 217 encuestas familiares de seguridad alimentaria y nutricional. La medición se realizó en 25 parroquias monitoreadas, las más vulnerables en cuanto a su marginalidad con respecto a los servicios públicos y la precaridad de las viviendas, además de ser las más aisladas y de difícil acceso, en donde existe un historial de disturbios y conflictividad social; de 12 municipios ubicados en los cuatro estados previamente señalados.

En Distrito Capital, donde se ubica Caracas, se realizaron 224 registros antropométricos en cuatro parroquias, en el único municipio que tiene la entidad por su división político territorial, destacando por ser un área urbana, depende principalmente del mercado para la adquisición de alimentos. A pesar de que es el estado con las mejores condiciones es el peor en cuanto a las necesidades básicas insatisfechas.

En el estado Miranda fueron realizados 152 registros en cinco parroquias de cuatro municipios, con áreas peri-urbana, en donde el acceso es un poco más amplio a zonas rurales donde es posible obtener algunos alimentos. Particularmente este estado ha tenido buen desempeño en la prestación de servicios de salud por su administración local.

En el estado Vargas realizaron 86 registros, midiendo en cuatro parroquias de tres municipios. Aunque esta región comparte las mismas características urbanas que Distrito Capital y Miranda, los medios de sustento y alimentación son propios de comunidades costeras.

Las 12 parroquias monitoreadas en cuatro municipios de Zulia son áreas rurales. La

zona se caracteriza por ser territorio de grupos indígenas muy pobres y de población desplazada del conflicto armado en Colombia. Su base económica es la ganadería y el cultivo de palma africana. Allí hubo 377 registros.

F/Diariolasamericas.com

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