La comida se dolarizó y el hambre aumenta

 

 

Como la mayor parte de la economía, los precios de los alimentos se han indexado al billete verde. El tercio de las importaciones privadas se hicieron con divisas propias.

El gobierno chavista afirma que su manejo de la política económica plagada de controles tiene como finalidad la defensa del bolívar; mientras que en algunos sectores claman porque Venezuela olvide su moneda y se dolarice de una vez por todas.

¿Por qué muchos insisten en la idea de que la economía venezolana se maneje con el billete verde, a pesar que muchos economistas se han cansado de explicar que esto es muy difícil de ejecutar? Porque los ciudadanos están cansados de pagar sus bienes y servicios a un precio que tiene como referencia el dólar paralelo o negro, mientras sus sueldos son en bolívares.

La economía venezolana muestra graves desequilibrios macroeconómicos generados por una década y media de controles cambiarios y de precio instaurado a partir de 2003 por el entonces presidente Hugo Chávez y continuados por el actual mandatario, Nicolás Maduro.

Ante la crisis actual reflejada en altísima inflación, escasez de alimentos y medicinas, el gobierno de Maduro “mira para otro lado” ante operaciones en dólares que se realizan hoy en día en el país, al tiempo que se ha visto obligado a abrir ventanas para la compra y venta de divisas.

Luego de una estricta política cambiaria impuesta por el chavismo, el propio Gobierno flexibiliza ciertas operaciones bolívar-dólar para intentar solucionar las distorsiones generadas por su mecanismo de administración de divisas. Para justificarlo, el Ejecutivo insiste en que las acciones que ejecuta en esta materia van destinadas a acabar con las mafias que han “perforado” los controles para hacer aumentar el dólar paralelo.

El Gobierno ha creado mecanismos de manera “casi desesperada” para paliar la escasez de dólares, debido a la caída en 50% de los ingresos provenientes de la exportación petrolera y de la carencia de fondos de ahorros para atender las épocas de las “vacas flacas”. Aunque también las desviaciones e irregularidades en la entrega de dólares a tasa oficial, han hecho ineficiente el sistema de administración de divisas.

Durante los últimos años, ha tenido que autorizar mecanismos de compra-venta de divisas a los bancos, a las casas de bolsa, a las casas de cambio en todo el país y en la frontera; al igual que a las automotrices y a los concesionarios para la importación de vehículos y partes automotores y; a las líneas aéreas para la venta de boletos.

Mas recientemente, lo aprobó para las estaciones de gasolina internacionales ubicadas en la frontera.

Las empresas relacionadas a la actividad turística como hoteles, posadas, transporte y los llamados duty free también pueden canjear divisas a los turistas extranjeros.

Pero también, las autoridades monetarias y financieras se han hecho de la “vista gorda”, ante transacciones no permitidas en moneda extranjera que se realizan desde hace bastante tiempo en el sector inmobiliario, relacionadas a la venta y alquileres de vivienda y oficinas; en las joyerías; en negocios de telefonía móvil y hasta de carros ofertados en el mercado secundario.

LA COMIDA DOLARIZADA

Como la mayor parte de la economía, los precios de los alimentos se han indexado al dólar. El gobierno de Maduro ha permitido que empresarios venezolanos importen con dólares propios a una tasa de cambio paralelo, lo cual ha generado en el mercado interno una inundación de productos importados a precios exorbitantes, imposibles de pagar por un trabajador que devengue un salario mínimo.

Estos altos precios resultan de las importaciones que se realizan a dólarlibre o paralelo, que en la actualidad supera 400 veces al tipo de cambio oficial de 10 bolívares por dólar (sistema de cambio protegido Dipro) que estableció el Gobierno para los productos de primera necesidad.

La medida se aprueba con la finalidad de mostrar una mejora del abastecimiento en el país y para tratar de desaparecer las largas filas de personas en los comercios.

Los gobernadores de los estados fronterizos Táchira y Zulia llevaron a cabo un plan para permitir las compras de bienes extranjeros a precio internacional, la mayoría proveniente de Colombia y otro tanto de Brasil.

Al importar a dólar paralelo, los comerciantes calculan el precio de venta a costo de reposición de las divisas, lo que presiona más al alza de los precios en el mercado interno. Es decir, se mejora el abastecimiento pero a un costo muy alto para la población.

Esto ha generado como consecuencia que los venezolanos se vean obligados a disminuir su ingesta de comida, de acuerdo a encuestas divulgadas recientemente por Datanálisis, Datos y OrcConsultores. Las cifras de consumo mostradas por los expertos, empeoran.

Oswaldo Ramírez, director de OrcConsultores, señaló que en 2016 aumentó en 416% el número de personas que sólo comen una vez al día, al pasar de 4,8% a principios de ese período a 20%.

Mientras que Luis Maturen de la encuestadora Datos, indicó que nueve de cada 10 venezolanos compran menos de la mitad de lo que necesitan.

Datanálisis por su parte, refirió que el pasado mes de diciembre el índice de escasez fue de 68%, lo que afecta aún más a la población que se enfrenta a los elevados precios.

“Los precios de los bienes aumentaron más del doble de lo que incrementó el dólar paralelo. El consumidor no tiene cómo comprar”, agregó Luis Vicente León.

La alta inflación que cerró en 2016 en 800%, según cifras preliminares del Banco Central de Venezuela obtenidas por la agencia Reuters, es la principal causa de la caída del consumo en la población venezolana, la cual se inició desde comienzos del pasado año.

El director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, también observa una contracción promedio de la demanda y de ventas de entre 30% a 50% en bienes no regulados; así como una baja de 65% en el rubro de licores, de 70% en vestido y calzado y de 40% en el sector entretenimiento. Esto significa una desmejora del consumo privado con respecto a 2016, cuando finalizó en alrededor de 25%.

“Estamos llegando a un límite muy peligroso para el Ejecutivo, seguir recortando importaciones, ya que genera más inflación y escasez”, dijo el economista.

Pero esta indexación también la sufren las personas enfermas. Las farmacias ya han informado a muchos de sus clientes que el abastecimiento de medicinas podría mejorar, ya que se espera la importación de medicamentos, pero a precios mucho más elevados.

Varios artículos de aseo personal también se consiguen en los anaqueles de los comercios, gracias a un plan de abastecimiento complementario que aprobó el gobierno, de productos procedentes de Panamá y Trinidad y Tobago. Es muy fácil conseguir un desodorante Speed Stick a un “ridículo” precio de 10.500 bolívares.

Y es que toda esta presencia de rubros dolarizados en el país, no es sino una consecuencia de una situación que se explica a través de estas cifras: 65% de las importaciones que se hicieron en 2016 fueron del Estado. Del 35% restante que realizaron empresarios privados, más de la mitad fueron a dólar paralelo, según Econoanalítica.

F/Talcualdigital.com

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