Hiperinflación en Venezuela, la cara de una economía desgastada

La economía venezolana entró en hiperinflación hace semanas al rebasar por primera vez en su historia el umbral del 50 por ciento de inflación que define este fenómeno.

Ese país es el único del mundo que ha cerrado con una inflación acumulada de cuatro cifras, que según cálculos de firmas económicas privadas superó el 2.700 por ciento en el 2017.

El parlamento –único poder del Estado en manos de la oposición– y las compañías de análisis financiero ofrecen los únicos cálculos sobre inflación y otros indicadores económicos en la nación petrolera, cuyo gobierno no hace públicos estos números desde el 2015.

Numerosos economistas explican la elevada inflación en la emisión descontrolada de dinero por parte del Banco Central (BCV), que aumentó la liquidez monetaria más de un 1.000 por ciento en el 2017, según datos oficiales de la propia institución.

En la semana del 15 al 22 de septiembre del año pasado, el dinero en circulación en la economía venezolana llegó a 122,7 billones, lo que supone un incremento de más del 1.212 por ciento respecto del volumen de dinero en circulación que había al término de la misma semana en el 2016.

A esto se suma la reducción de bienes en el mercado, debido a la caída de la producción, algo que provoca un fuerte desequilibrio entre la abundancia de dinero y la escasez de productos que dispara los precios.

El gobierno de Nicolás Maduro subió los sueldos mínimos y los salarios de los funcionarios públicos en 6 ocasiones en el 2017, y comenzó el 2018 con una nueva subida del 40 por ciento, algo que según expertos es “gasolina” para la “hoguera” de la hiperinflación.

Pero los repetidos incrementos de sueldo no son suficientes. Un informe del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cenda), que hace seguimiento mensual del costo de la vida, reveló que en noviembre pasado un hogar con dos ingresos mínimos apenas podía comprar la cesta básica de alimentos de una semana.

El gobierno chavista achaca la inflación a la “guerra económica” que según Maduro y los demás portavoces oficialistas libra EE. UU. contra Venezuela con la ayuda de la oposición y de comerciantes “especuladores”.

F/EFE