Gobierno de Maduro invisibiliza condena a los ‘narcosobrinos’

Los pocos diarios independientes que quedan en Venezuela y el floreciente periodismo digital de ese país son los únicos que cubrieron y difundieron el juicio en el que resultaron culpables los sobrinos de la primera dama de Venezuela, Cilia Flores, por “conspiración para importar cocaína dentro de los Estados Unidos, manufacturarla y distribuirla”.

Una noticia que para el “sistema nacional de medios públicos” del Estado venezolano no ha existido desde que los familiares de la familia presidencial fueron capturados en Haití el 10 de noviembre del 2015.

La “invisibilización” del caso también ha corrido por cuenta de algunos diarios privados, como Últimas Noticias, cuya línea editorial abiertamente oficialista permitió un título que desató todo tipo de burlas: ‘Dos venezolanos culpables por conspirar para enviar drogas a Estados Unidos’.

Pero ello queda en la anécdota si se toma en cuenta que ningún vocero del Gobierno venezolano ha deslizado una palabra oficial sobre el caso.

El propio presidente Maduro realizó su programa de radio y televisión “En contacto con Maduro” este domingo sin hacer mención sobre la reciente condena a sus sobrinos en una corte federal del sur de Manhattan, en Nueva York.

Aunque la sentencia definitiva a Franqui Flores de Freitas (30 años) y Efraín Campos Flores (31) –quien además de sobrino es hijo de crianza de Cilia Flores, esposa del presidente Nicolás Maduro– se dictará definitivamente el 7 de marzo del próximo año, su culpabilidad en narcotráfico representa un duro golpe para la imagen del Gobierno venezolano, con figuras de peso señaladas desde hace años como facilitadores del tráfico de drogas por la justicia estadounidense. Entre ellos el actual ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Néstor Reverol.

Pero son los detalles del juicio, que duró nueve días, los que avivan el escándalo. La Fiscalía estadounidense mostró, como pruebas incriminatorias, las transcripciones de audios y mensajes de texto de teléfonos celulares en los que Efraín Campos reconoce en conversaciones con agentes encubiertos de la DEA que el dinero que obtendrían del traslado de 800 kilogramos de cocaína desde Venezuela a Honduras (unos 11 millones de dólares) sería destinado a la campaña de la Primera Dama para ganar una curul como diputada en las elecciones parlamentarias de diciembre del año pasado.

Para ganar la confianza de su interlocutor, Efraín Campo incluso reconoció que tenía 12 años dentro del negocio del tráfico de drogas.

Otra transcripción de los audios mostrada por la Fiscalía señala que Franqui Flores le asegura a un intermediario del envío: “Yo tengo el control y el dominio de los aeropuertos en Venezuela” y “la carga saldría desde el hangar del Presidente”, refiriéndose al Presidente de Venezuela.

Vale acotar que la seguridad de todos los aeropuertos venezolanos es manejada por la Guardia Nacional venezolana y es un grupo de élite quien maneja específicamente la seguridad en la rampa presidencial.

La primera dama venezolana solamente se refirió en enero de este año sobre la detención de sus sobrinos cuando asumió la curul como diputada en la Asamblea Nacional.

Ante la presión de los medios de comunicación que asistieron al acto, Flores solamente atinó a decir que se trató de un “secuestro” que demostraba que agentes de la DEA actuaban en Venezuela a pesar de que desde el gobierno del presidente Hugo Chávez eso se prohibió expresamente en el año 2006.

Lo más destacado durante el juicio

Testigo mentiroso: el principal testigo de la Fiscalía, el cual fungió como informante en el caso de los “narcosobrinos”, mintió. Al ser descubierto fue condenado a cadena perpetua.

Aunque se determinó que CS-1 (el testigo) mintió, sus reportes y las evidencias ofrecidas por él se mantuvieron, por lo que las grabaciones, audio y videos fueron validados.

Armas y selfies: durante el juicio la Fiscalía de Estados Unidos reveló el contenido de los teléfonos celulares de los acusados. Entre las evidencias en los teléfonos se mostraron fotografías de los “narcosobrinos” con armas y selfies con avionetas privadas.

Diosdado Cabello en el juicio: el diputado chavista Diosdado Cabello fue mencionado varias veces durante el juicio. En un audio los “narcosobrinos” señalaron que es el hombre más poderoso de Venezuela y tiene presuntamente el control sobre la Fuerza Armada Nacional. También se hizo referencia a su supuesta vinculación con el Cartel de los Soles.

Audios y videos reveladores:  se pudo escuchar también una grabación en la que uno de los sobrinos se jacta de haber estado traficando drogas desde que era adolescente.

Se escuchó a Campo Flores diciendo que tenía que programar una reunión en un día en que no estuviese trabajando en la campaña de su mamá (Cilia Flores). También planteó la posibilidad de ampliar la operación a Canadá, ya que ellos tenían “un primo allá que es cónsul” y que con él podían hacer negocios.

Campo Flores aparece manipulando un kilo de polvo blanco, y se ve hablando por un radio a uno de sus guardaespaldas pidiendo que le busquen una navaja para abrir el paquete.

Se escuchó a los sobrinos alardear que tienen el control del hangar presidencial en el Aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía en Venezuela.

Primera Dama (Cilia Flores) vinculada: se escuchó a Flores de Freitas confesar que su tía (Cilia Flores) quería ser diputada y luego ser gobernadora de estado.

Flores de Freitas dijo que ganaría 560.000 dólares para ayudar a pagar la campaña política de la primera dama.

Sobrinos “estúpidos”: los abogados de los sobrinos de la primera dama de Venezuela, Cilia Flores, aseguraron en el juicio que ellos “son demasiado estúpidos” para realizar esa operación, por lo que siempre mantuvieron que fueron víctimas de una trampa.

Defensa confesó que “narcosobrinos” querían robar: los abogados defensores alegaron que los “narcosobrinos” no pretendían introducir cocaína en Estados Unidos, sino que por el contrario buscaban robarle una suma de USD$ 20 millones a los informantes confidenciales.

Pasaporte diplomático:  con un pasaporte diplomático emitido en Caracas en 2009, “Hamudi” viajó en tres oportunidades a Europa, un ciudadano que nunca ejerció labores en algún trabajo formal en Venezuela.

Se trató de Mohamad Khalil Abdul Razzak Yánez, conocido como “Hamudi” y socio de Efraín Antonio Campos Flores y a Franqui Flores de Freitas, acusados de conspirar para traficar 800 kilos de cocaína provenientes de las FARC hacia Estados Unidos.

Magnate chavista pagó a los abogados: el magnate naviero venezolano, Wilmer Ruperti, es quien pagó los honorarios legales de los “narcosobrinos”. Aseguró que lo hizo porque el caso “perturbó la tranquilidad” de Nicolás Maduro y porque estaba “ayudando a preservar el Gobierno constitucional de Venezuela”.

F/ ELTIEMPO

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