Escasez: El monstruo de mil cabezas

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Está determinada por la caída de la producción, controles de precio y de cambio, drástica reducción de los inventarios de materia prima y problemas con el otorgamiento de las guías de movilización.

Aunque ignora las causas de la escasez que vive el país, Nelly Vargas, ayudante doméstica de oficio, la padece a diario. Esta semana, tras soportar ocho horas de cola, solo pudo comprar un litro de aceite comestible y dos kilos de arroz, únicos productos a la venta en el Mercal de Caricuao, Caracas. “Aquí ya no se encuentra nada.  El problema no es que los precios están por la nubes sino conseguir comida”, comenta. 

Especie de monstruo de mil cabezas, son muchas razones que originan una crisis de abastecimiento que no se vivió siquiera tras el viernes negro de 1983, entre las que analistas y expertos coinciden en enumerar como principales la caída de la producción, el control de precios y de cambio, las dificultades para hacerse de materia prima y problemas con la distribución, entre muchas otras. 

“Es evidente que la baja en la producción es el gran problema de la esta escasez, y esto se relaciona directamente con dificultades para obtener divisas para la importación de insumos y con el control de precios”, señala el analista económico Tomás Socías, para quien no se distribuye porque sencillamente es muy poco lo que hay para distribuir. 

Al respecto, la encuesta de coyuntura que sobre la actividad industrial presentó esta semana Conindustria, señala que en el segundo trimestre del año 75% de los empresarios dijeron haber reducido su producción, un porcentaje que podría incrementarse en el corto plazo tomando en cuenta que 85% de los industriales reporta caída de los inventarios, cifra que en el caso del prioritario sector de alimentos asciende a 75%. 

Los distribuidores de alimentos saben de esto. “Si no tenemos insumos no podemos distribuir nada. La producción de maíz y arroz, por ejemplo, cayó 80%. Eso significa que no tenemos arroz para empacar. Estamos agotando los inventarios de arvejas, lentejas, caraotas porque desde hace seis meses no recibimos materia prima”, afirma un empacador y distribuidor del ramo que prefiere el anonimato, quien rechaza las acusaciones que desde el gobierno se lanza contra el sector privado de ser los responsables de la actual situación.

VARIACIÓN EN NIVELES DE INVENTARIOS

Encuesta de coyuntura de Conindustria 2o trimestre 2015

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SACO SIN FONDO 

Lo expresado por Roger Figueroa, presidente de la Cámara Venezolana de la Industria Láctea (Cavilac), puede dar indicios sobre los que sucede con la distribución general de alimentos. Figueroa destaca dos causas de la escasez de la actual leche en polvo: la insuficiente oferta asociada a una demanda desmedida, y el diferencial cambiario. 

Sobre lo primero señala que aunque el gobierno está haciendo su mejor esfuerzo para atender la demanda, la importación de materia prima se queda corta. “El volumen más alto que hemos recibido es de 15.000 toneladas al mes, cuando se necesitan 20.000 toneladas”, dice, aunque aclara que por las distorsiones presentes, el mercado se ha convertido en una especie de agujero negro que se traga todo cuanto esté a su alcance. 

Sobre el control de cambio, la razón es simple: el precio regulado de la leche la hace altamente apetecible en países vecinos, donde el costo supera en 900% el monto pagado en Venezuela. 

“Mientras no se controle el diferencial cambiario la demanda va a ser infinita porque mucho se va por la vía del bachaqueo”, aduce Figueroa, cuya sentencia no deja chance a la duda de que la escasez de leche no es cuestión de distribución sino de distorsiones económicas mucho más complejas. 

EN CIFRAS

61%

era la escasez reportada en Caracas en mayo pasado, cuando la situación no había llegado a los extremos actuales.

30%

de los alimentos procesados que se distribuye en Venezuela e smanufacturado por Polar. 

60%

cayó la asignación de divisas en el primer semestre del año con respectro al mismo periodo de 2014.

4%

del PIB venezolano es aporrtado por el conglomerado de Empresas Polar.

48,3%

es la capacidad utilizada del sector industrial al cierre del segundo trimestre del año. 

A OTRA COSA 

Tanto Roger Figueroa como Isidro Mendoza, procesador y distribuidor de alimentos, coinciden en que el control de precios es otro de los fuertes alicientes del desabastecimiento. Obligados a vender la bolsa de leche a Bs. 70, el presidente de Cavilac destaca que el costo de transformación y distribución supera con creces el precio oficial. 

De hecho, el gobierno (único importador del rubro) vende el kilo de leche en polvo a Bs. 38, mientras que la bolsa cuesta Bs. 20 y los gastos de transporte demandan otros 12 bolívares, con lo cual ya el precio oficial se queda corto. “A esto se debe sumar los gastos de mano de obra u otros costos asociados”, dice Figueroa. 

Ante esta situación, los transformadores optan por desviar sus esfuerzos a otros negocios más rentables. “Si no hay beneficio, muchos hacen otra cosa, como empacar productos achocolatados, por ejemplo, que no están regulados y permiten un margen de ganancia razonable”, señala Mendoza, con lo cual resalta que son menos las empresas dedicadas a procesar productos regulados, lo que incrementa los problemas de distribución. 

EL FRENO ESTATAL 

Si bien está claro que la crisis actual es la suma de muchos aspectos, Isidro Mendoza recuerda que la situación con los permisos de movilización de carga expedidos por la Superintendencia Nacional de Gestión Agroalimentaria (Sunagro) sigue siendo un freno para el normal abastecimiento de alimentos. 

Aunque no se trata de la paralización que a mediados de junio obligó al Ministerio de Alimentación a suspender la exigencia de la guía, persisten retrasos que dificultan la llegada de productos a ciertas zonas del país. “Las guías se están otorgando pero con retrasos”, dice Mendoza, agregando que la demora varía entre 72 horas y cinco días. “Eso dificulta el abastecimiento, más cuando se trata de productos de alta demanda”, comenta. 

“El Sunagro sabe exactamente cuánta mercancía recibo y cuánta despacho. El Estado tiene el control de todo y es quien dice que cantidad de mercancía va para una zona del país”, destaca otra fuente que prefiere el anonimato, quien agrega que los rigurosos controles descartan que los distribuidores sean responsables de la escasez actual. “El problema es que no hay alimentos para distribuir, y la política de importación también ha fracasado porque el país no tiene dólares para seguir importando”, dice. 

EN LA MIRA

Si la situación de abastecimiento de alimenticio en Caracas era comprometida, el futuro luce sustancialmente más oscuro tras la orden de expropiación contra terrenos en La Yaguara, donde funcionan galpones de distribución de Alimentos Polar, Pepsi-Cola, Cargill y Nestlé, entre otras empresas.

“La distribución de productos se verá seriamente afectada”, señalo Manuel Felipe Larrazábal, director de Alimentos Polar respecto a la medida dictada por el Ministerio de Vivienda y Hábitat, al tiempo de recordar que desde el único centro de distribución de la empresa en Caracas se movilizan mensualmente más de 12.000 toneladas de alimentos y seis millones de litros de bebidas a 19 municipios y 9.900 clientes en Miranda, Vargas y Distrito Capital.

La situación comprometa la distribución de insumos esenciales como arroz, pasta y harina de maíz, y pone en riesgo 600 puestos de trabajo de la mayor productora de alimentos del país. A ello se suma que de acuerdo con datos aportados por trabajadores de Nestlé, desde este centro se distribuye 10% de los insumos alimenticios manufacturados por esa empresa; a lo que debe agregarse otro tanto de Cargill, que despacha desde allí aceite comestible, pastas y harina de trigo.

F/Talcualdigital.com

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