Ofensiva contra delincuencia en Venezuela deja 17 muertos | El Comercio

En la actualidad vemos a un país maravilloso que va de mal a peor. Venezuela que era la envidia de América Latina por sus riquezas naturales, por su democracia, por su recurso humano y por el legado de nuestros padres libertadores, es ahora un territorio que irradia todo tipo de calamidades. De país libre y soberano pasamos a ser tierra de nadie, porque simplemente hoy imponen sus códigos las megabandas, los carteles de la droga, los colectivos, los pranes, los núcleos del terrorismo y las fuerzas militares extranjeras que ocupan nuestro espacio territorial.

La Fuerza Armada Nacional que puso en su sitio a los invasores castristas ya no es la misma. Aquella contaba con un ejército dispuesto a defender nuestra soberanía, tal como lo hicieron, por ejemplo, en Machurucuto; la de hoy, la de Padrino López, es una montonera al servicio de los jefes cubanos que son los que imponen la línea de mando. Aquella Fuerza Armada consagrada a servirle a la democracia declinó en una comparsa que le hace bailes al comunismo y llegan al extremo de hacerle discursos laudatorios a Fidel Castro y a Marulanda. ¡Qué vergüenza!.

Los cuerpos policiales se confunden con grupos paramilitares. Eso es parte del proceso de degradación que se vive en instituciones que brillaron por la capacidad, eficiencia y honestidad de sus funcionarios. Desde el agente Apascacio Mata Palacios, de la desparecida Policía Metropolitana caraqueña, que fue referencia para miles de venezolanos que no olvidan aquella figura risueña que al mismo tiempo sacaba carácter para hacer respetar las leyes sin necesidad de atropellar a nadie para hacer valer su autoridad. Y en la PTJ ¿quién no recuerda con admiración y respeto al comisario de comisarios, Fermín Mármol León? Ahora la policía está contaminada y politizada. Sus banderas se confunden con las del PSUV, sus funcionarios ascienden de acuerdo a la sumisión y disposición de ejecutar medidas extrajudiciales como las que perpetra el FAES.

La Venezuela maravillosa contó entre sus hijos con un médico llamado Luis Razetti que llegó a ser el impulsor del “renacimiento de la medicina venezolana”. Fue fundador de cátedras clínicas, escuelas de medicinas, colegios de médicos y creador de academias. Otro médico insigne fue el doctor Arnoldo Gabaldón Carrillo, célebre por sus investigaciones, así como por su su tenaz y efectiva lucha contra la malaria, llegando a usar el DDT para combatir esa enfermedad, convirtiendo a Venezuela en el primer país en erradicarla de su territorio.

En la Venezuela de hoy nuestros médicos y demás integrantes del personal de salud están muriendo porque carecen de insumos e indumentarias para cumplir con menor riesgo su misión de salvar vidas. Hoy para enfrentar la pandemia no se apela a la Academia Nacional de Medicina, sino que se le encarga esa responsabilidad a los hermanos Rodríguez, Delcy y Jorge, dejando de lado a los expertos que pudieran administrar los recursos y las soluciones con carácter técnico y libres de clientelismo político.

Por eso la lucha por la libertad de Venezuela lleva implícita la recuperación de esos valores y ejemplos que deben ser el paradigma de las nuevas generaciones de venezolanos.

Caracas hundida en el caos

El oeste de Caracas es el lado más peligroso de la capital de Venezuela. En esa zona manda la banda de Carlos Revette, conocido como “El Coqui”, el dueño del control territorial de la Cota 905 donde las fuerzas de seguridad del régimen de Nicolás Maduro son desbaratadas a tiros y los ciudadanos viven con temor.

Su perímetro está bautizado como “zona de paz” por el chavismo. ¿Absurdo o irónico? Todos los calificativos calzan cuando la meta de la banda es radicalizar la criminalidad y expandirse para todo, menos para la concordia cuando el secuestro, tráfico de drogas, así como el robo y desvalijamiento de vehículos son sus tres negocios.

Es una megabanda con estructura jerárquica que deja como un colador las unidades policías que pisan su territorio. Ravette, su líder, es uno de los hombres más buscados por la policía venezolana; también sus dos hombres de confianza: Garbis Ochoa Ruiz, “El Garbis”, y  Carlos Alfredo Calderón, “El Vampi”.

A sus dos brazos ejecutores se unen un grupo de hombres —alrededor de 100— llamados “gariteros”, cuya función es ubicarse en los accesos a la Cota 905 y avisar sobre quienes entran o salen del sector.  De esta manera, los delincuentes garantizan el control de la zona portando un armamento que va desde granadas hasta fusiles.

Más criminalidad

La meta de El Coqui es ampliar su dominio a la zona de La Vega que cuenta con mayor superficie, más población y donde la actividad comercial es más diversa.

Una de las consecuencias de sus pretensiones será “el incremento en los ingresos del grupo delictivo a través de las actividades ilícitas y al aumentar los ingresos no solo incrementará el poder de la banda, sino también su capacidad de comprar más armas. Además de pagarle a más miembros para que formen parte de este grupo delictivo” asegura El Diario.

En caso de que el grupo criminal se expanda, el grado de indefensión de los venezolanos ante la inacción de los cuerpos de seguridad del Estado con respecto al control de la delincuencia en el país añadiría otro capítulo a su fatal expediente. La inseguridad en Venezuela ha sido la constante que llevó al país a cerrar el 2020 con 11891 muertes violentas que representa una tasa de 45,6 decesos por cada 100.000 habitantes.

 Cadena de mandos irregulares

“Venezuela es una corporación criminal porque El Coqui, las FARC, el Hezbolá y Cuba controlan el país y protegen a Nicolás Maduro” asegura Antonio Ledezma, exalcalde metropolitano de Caracas en su cuenta en Twitter.

En la misma red social hay evidencia pública con imágenes de esta banda con afectos al régimen, José Vicente Rangel Ávalos.

Con más fuerza y frecuencia

Los tiroteos en la Cota 905 van ascenso y afectan a parroquias como La Vega, El Paraíso y El Cementerio, debido a su cercanía. Este año comenzó con constantes detonaciones y enfrentamientos.

Hace menos de una semana se registró un intercambio de disparos entre bandas delictivas del sector El Carmen, en la parroquia La Vega, cercana a la Cota 905 y de la cual la banda de El Coqui pretende tomar el control territorial.

A finales de marzo, ciudadanos reportaron disparos provenientes de la Cota 905, en Caracas, cuando miembros de la banda fueron vistos en las inmediaciones del zoológico El Pinar, que se encuentra cerca de la zona. Ahí tomaron las instalaciones del antiguo club de la Policía Metropolitana (PM), ubicado en las cercanías, para celebrar la ampliación de sus terrenos e inmuebles.

Antes de esta osadía, 30 de sus hombres armados tomaron las entradas de la Cota 905 y cerraron el paso de vehículos hacia los túneles de El Paraíso.

En enero funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) fueron emboscados en medio de un procedimiento en la barriada por alteración al orden público.

El Coqui generó un enfrentamiento entre los uniformados y los antisociales que obligó al cuerpo policial a movilizar vehículos blindados, para rescatar a los funcionarios que se encontraban dentro de la Cota 905.

F/Panampost

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