Elecciones en Venezuela, ¿por qué ahora?

Se esperaba. Este iba a ser un año electoral en Venezuela. Otro más. Con la diferencia de que ahora toca elegir a quien gobernará el país en el periodo 2019-2025. Pero no había certezas con los tiempos que se podrían manejar. La costumbre indica que se hagan en diciembre, lo más cerca de la toma de posesión del nuevo presidente, fijada en enero según la Constitución. Aún sin un día claro marcado en el calendario, ya se sabe que será antes del 30 de abril. ¿Por qué la premura en la fecha y la petición de convocatoria?

Cambiar el mes de estos comicios no es lo común. “Desde que cayó la dictadura en el año 58 hasta la fecha hemos tenido 13 elecciones presidenciales, de las cuales 10 se hicieron en diciembre. Las otras tres fueron extraordinarias: la relegitimación de poderes en el año 2000 (conocidas como las ‘megaelecciones’), la de 2012, que se jugó con la fecha para que fuera en octubre y que Chávez pudiera participar porque ya se estaba muriendo (el anuncio de su muerte se hizo el 5 de marzo posterior), y la presidencial sobrevenida del año 2013”, explica a este diario Eugenio Martínez, analista electoral.

“Por las buenas, Maduro no gana. Necesita una oposición dividida. No solo en varios candidatos, sino entre quienes quieren participar y quienes no”

Con Nicolás Maduro en el poder, los días transcurridos entre el momento del anuncio de elecciones y la fecha en que se van a producir han menguado cada vez más, según una estimación del consultor político Edgard Gutiérrez. En 2012, las presidenciales se anunciaron con 390 días de antelación y las regionales con 262; las parlamentarias de 2015 lo fueron con 167. Las del año pasado -Asamblea Nacional Constituyente, regionales y municipales-, con 67, 34 y 38 días de antelación respectivamente. Ahora, contando con que el Consejo Nacional Electoral (CNE) aún no ha dado una fecha y el tope es el 30 de abril, el rango máximo es de 95 días de antelación.

Aunque todo esto no pilla de sorpresa. Numerosos analistas habían advertido de esta posibilidad el año pasado. Carmen Beatriz Fernández, experta en campañas electorales y comunicación política, cuenta que el que hubiera elecciones el primer cuatrimestre del año siempre estuvo presente. “A partir de los buenos resultados que tuvo el Gobierno en las elecciones (regionales) de diciembre, ellos sentían que tenían engrasada la maquinaria de dominación a través del sistema electoral y les convenía sorprender con elecciones anticipadas”.

Gutiérrez comparte esta visión. Explica que aunque el contexto económico y la liquidez del Gobierno para hacer campaña no es tan alta como otras veces, es preferible para ellos convocarlas cuando antes “porque agarras a la oposición desorganizada, la tensión social será menor ahora que después (en teoría) y evitas que alguien del interior de tu coalición (al estilo de Rafael Ramírez) o bien un ‘outsider’ de fuera tenga tiempo para organizar su campaña”.

Además de la sincronización con los intereses del chavismo gobernante, Fernández apunta otra razón: hay un componente de estilo y personalidad en este anuncio que es muy ‘madurista’. “Cuando tiene el agua al cuello huye hacia adelante. Y ahora la tiene porque por alguna razón las sanciones europeas afectaron muchísimo a toda la nomenclatura. Es un patrón repetido desde su adolescencia. Las anécdotas son que ponía un ‘niple’ (pequeño explosivo casero) en el baño cuando había un examen. Es un hábito. Otro ejemplo es la Constituyente”.

Sin garantías ni transparencia

La comunidad internacional ya se ha puesto en contra de esta convocatoria. Tanto Estados Unidos, como el Grupo de Lima y algunos países garantes del diálogo que se llevaba a cabo entre Gobierno y oposición la han rechazado por considerar que, al celebrarse antes de mayo, no son elecciones “transparente y creíbles”. Además, era justamente uno de los puntos a negociar en la mesa de República Dominicana, donde la parte opositora pedía que se realizaran en el segundo semestre del año.

“Si el CNE cumple con la exigencia de la Constituyente y las elecciones se hacen antes de abril, vamos a ver que se van a repetir los mismos problemas técnicos que en las elecciones anteriores. Las 19 auditorías que se hacen al sistema, no se harán. Se quedarán en las mínimas, y eso no va a permitir tener confianza en los resultados que anuncie el ente electoral”, explica Eugenio Martínez.

Se suma a esto las irregularidades ocurridas en 2017. “El debate es cómo evitar que el chavismo manipule los resultados como hizo en la Constituyente, donde hubo una denuncia de Smartmatic (la empresa que prestaba la plataforma digital para las elecciones), o como se hizo en la elección del estado Bolívar (en las regionales de octubre), donde el CNE y el Plan República (despliegue de seguridad de las Fuerzas Armadas en elecciones) modificaron manualmente los resultados totalizados en las mesas de votación”.

Con este poco margen tampoco dará tiempo a actualizar el Registro Electoral de venezolanos en el exterior. Según el último censo, en el exterior hay solo 111.000 venezolanos habilitados para votar. “Si tomamos como referencia el 16 de julio (el plebiscito de la oposición), hay 750 mil electores potenciales en el extranjero. No pueden inscribirse porque, además, la ley electoral de 2009 pide demostrar que se tiene residencia legal permanente en el extranjero. Quien quiera votar, deberá regresar”, apunta Martínez.

La oposición, fuera de juego

El anuncio ha pillado a la oposición “con los zapatos desamarrados”, en palabras de Henry Ramos Allup, al frente de Acción Democrática y que ya ha asomado que podría presentarse como candidato. También consideró que la forma más democrática de elegir al contendiente opositor es a través de unas primarias.

Pero el tiempo va en contra de este proceso. A pesar de que ya sabían lo que podría llegar. “No tendría por qué sorprender tanto (a la oposición) porque esto venía sonando. El problema es que no se han hecho las primarias, aunque estén acordadas de hace por lo menos seis meses. Probablemente no haya tiempo ahora. Es un proceso de engranaje de las propias fueras y validación de estructuras”, dice Fernández.

Las encuestas dan una aprobación a Nicolás Maduro del 25%, pero en medio de una crisis económica y social que le puede pasar factura en caso de que sea el candidato del chavismo.

Por las buenas, Maduro no gana. Por eso necesita una oposición dividida. No solo en varios candidatos, sino entre quienes creen que se debe participar en las elecciones y quienes no”, señala Edgard Gutiérrez. Y con ello hace mención al debate que ya hay entre las cabezas visibles de la oposición que llaman a no participar en lo que consideran una “ilegalidad hecha por el fraude de la Consituyente”, como es el caso del ex alcalde Antonio Ledezma o María Corina Machado.

¿Quién podría ser un buen candidato para la oposición? “Buena pregunta, no tengo nada reciente, pero los caballos que podrían ganar no pueden correr”, asevera Gutiérrez.

F/Elconfidencial.com

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