El derrumbe de unos mitos

 

 

54343Esperanza

Estaban dispuestos a hacer lo que sea, no hubo zalagarda a la que no apelaran. El abuso fue una constante, el ventajismo prevaleció, colocaron los multimillonarios recursos del estado a su servicio, el desequilibrio  y la desigualdad caracterizaron la campaña reciente.

El férreo control de los poderes, la conducta arrogante exhibida y el distanciamiento de sus bases los condujo a desestimar las ansias de cambio presentes en toda la sociedad.

Los estudios de opinión reflejaban la incredulidad en el eje principal de su discurso, al asignar la gravedad de la crisis económica y en particular la escasez y la inflación a la existencia de una supuesta guerra económica. En el discurso del domingo Maduro demostró no haber asimilado la lección al responsabilizar  el presunto conflicto bélico por la aplastante derrota recibida.

Muy por el contrario las fuerzas agrupadas en la Mesa de la Unidad hicieron una acertada lectura de las aspiraciones de cambio y de las exigencias unitarias que le permitieron, después de un complejo y laborioso proceso,  arribar a candidaturas, campaña, programa y tarjeta única.

La verdad es que todos, o buena parte,  de los partidarios de la alternativa democrática estimábamos que existían reales posibilidades de obtener una mayoría amplia, pero dudábamos, aunque no descartábamos totalmente, que podía producirse un tsunami electoral, pudiendo aproximarnos a la mayoría calificada, pero alcanzar los dos tercios, nos parecía un sueño, fantasía que se convirtió en realidad el domingo pasado.

Pensé en escribir una suerte de balance preliminar (a veces sucede que se convierte en el definitivo) con mi evaluación general de los resultados en las parlamentarias, por razones de espacio y porque seguramente sobre los aspectos más destacados habrá coincidencias y aporte de diversos articulistas, opté  por escoger los  aspectos que desde mi óptica resaltan y posiblemente otros no le concedan la misma importancia.

Si bien es cierto, que en la inmensa votación depositada en la tarjeta de la MUD hubo una parte importante (imposible calcular su magnitud) que obedecía más que un voto por nuestra opción a un rechazo al gobierno, esa realidad no demerita, para nada, el  esfuerzo desplegado por capitalizar electoralmente el malestar existente, hay quienes detrás de esa afirmación válida, por demás, pretenden subestimar el alcance del rotundo éxito.

En todo caso, constituye un exigente desafío para la conducción opositora, actuar para transformar la expresión electoral del descontento, en un respaldo más firme para la opción alternativa, asumir esa misión constituye una labor propia del ejercicio de la acción política, más que una dificultad, tal situación puede convertirse en un enorme potencial.

Otros mitos que se derrumbaron en estos comicios, es el de la trampa electrónica, la sala para totalizar en paralelo y el del cable submarino donde se modificaban los resultados, si ellos fueran ciertos, no cabe la menor duda que esta vez estaban dispuestos a ganar “como sea”, además de todo el ventajismo y los atropellos conocidos, no hubiesen dudado apelar a esos recursos para torcer la voluntad popular.

Otra leyenda urbana más o menos extendida, y difundida por voceros de la anti política es que este tipo de régimen no se derrota o “no sale” de el por elecciones. Sin duda se ha manifestado una nueva mayoría que puede consolidarse e iniciar los cambios,  en fin de cuentas ese anhelo ha sido el “leitmotiv” para su conformación.

También circuló la leyenda de la aparición de “terceras vías” o de opciones tramposas, buscando confundir que con la colocación en el tarjetón, los candidatos de la unidad quedarían disminuidos y la MUD se derrumbaría (no los mitos) dando paso a una nueva conducción, ajena a los partidos y a los “políticos. Lo cierto es que la dirección  política salió fortalecida y la Mesa pese a sus limitaciones y carencias demostró perseverancia para definir una ruta exitosa y aún con las desventajas y desigualdades conocidas, obtuvo una resonante victoria histórica y trascendente. Sin minimizar la participación destacada de importantes  sectores de la sociedad, es justo reconocer que es tiempo y hay inmenso espacio para el ejercicio de la política, el oficio y su dirección en la MUD no es ajeno al triunfo alcanzado. Además se hizo añicos el mito de la invencibilidad del oficialismo con todo el poder y recursos que había acumulado a lo largo de los años.

No podemos deslumbrarnos por éxito, nos queda un importante camino por recorrer para alcanzar los cambios, las manifestaciones de arrogancia y de sectarismo deben ser rechazadas, la amplitud debe acompañar la acertada conducción, debemos colocarnos a la altura del desafío, con sentido de grandeza y generosidad para así corresponder a la confianza depositada por los millones de venezolanos que sufragaron por el cambio. ¡Así si reconquistaremos la esperanza y la confianza en el futuro!.

F/Talcualdigital.com

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