El drama de los billetes de 100 bolivares

Nicolás Maduro ha hecho vivir a los venezolanos una semana de desesperación y protestas tras anunciar sin apenas plazo la salida de circulación del billete de 100 bolívares, equivalente a unos 0,15 euros, y el cierre de las fronteras con Colombia y Brasil para impedir la especulación y el contrabando de moneda. La devaluación de estos billetes y la ausencia de nuevas denominaciones monetarias, que Maduro atribuyó a otro «sabotaje del imperio yanqui», desencadenaron protestas en varias partes del país que obligaron al presidente venezolano a ampliar el plazo de canje hasta el 2 de enero, fecha en la que también deberían reabrirse los cruces internacionales.

El lunes pasado Venezuela se enteró de sopetón que en 72 horas el billete más demandando del país saldría del curso legal. La gente se precipitó a los bancos con los ahorros en cajas y bolsas para intentar canjearlas por billetes nuevos, pero las colas fueron monumentales. Ante la imposibilidad de atender tal demanda, el Gobierno amplió el plazo otras 72 horas, pero también fue insuficiente porque no tenían con qué reponer los depósitos.

El Gobierno chavista decretó entonces de manera excepcional la gratuidad de los transportes públicos y de los peajes debido a la falta de moneda fraccionaria. Un mínimo alivio para que no perdieran totalmente la paciencia los ciudadanos del país petrolero, que es el que aguanta la inflación más alta del mundo -700% según estimaciones del Fondo Monetario Internacional- y una severa escasez de alimentos y medicinas. Sin embargo, la situación se descontroló en algunos municipios como Ciudad Bolívar, donde la falta de monedas desencadenó protestas y saqueos ante varios comercios que se saldaron con tres muertos, varios heridos y al menos 300 detenidos. Tampoco se respiraba calma en los cruces fronterizos, donde algunas personas desafiaron el cierre y forzaron el paso para comprar medicinas y alimentos que solo se podían pagar con pesos colombianos, pues los comerciantes no aceptaban los bolívares.

Maduro explicó que decidió sustituir este billete tras observar «que más de 300.000 millones de bolívares en billetes de esta denominación fueron extraídos del país por las mafias». Según el ‘primer presidente obrero’, el Banco Central de Venezuela, única entidad autorizada a concretar el cambio, dispuso 150 puntos de cambio trabajando 24 horas, incluso el fin de semana. Sin embargo, las filas no cesaban porque al recibir el papel moneda el banco emite un certificado que posteriormente los clientes tenían que depositar en sus entidades bancarias y la idea del papel suscitaba mucha inquietud.

«Sinvergüenza e inepto»

Para colmo, muchos ciudadanos se sintieron engañados cuando escucharon ayer a Maduro avisar de que «los billetes nuevos han sufrido sabotajes». «El de 500 bolívares debió haber llegado el jueves pasado y está llegando hoy domingo. No pudieron detenerlo, lo retuvieron cuatro días para que no pudiéramos ponerlo en circulación pero ahora lo tenemos», clamó el presidente venezolano. Se suponía que ese papel moneda ya estaba en el país. El sucesor de Hugo Chávez confirmó que además «van a llegar los billetes de 1.000, 2.000 y 20.000 bolívares y más billetes de 500. Vamos a acumular eso y vamos a estar completos con todo el nuevo cono monetario. El bolívar venezolano va para arriba, a fortalecerse».

La oposición reaccionó de inmediato. El presidente de la Asamblea Nacional (AN), Henry Ramos Allup, calificó a Maduro de «sinvergüenza, narcocorrupto e inepto que destruye Venezuela». «Ahora dice que los nuevos billetes no llegan por la guerra económica y el sabotaje internacional». Henrique Capriles también escribió en Twitter: «Anda, inepto y farsante @nicolasmaduro, a decirle eso a la gente que la dejaste sin efectivo y ayer. Reculaste del desastre».

Maduro se reía ayer de que su decisión había «dejado locos» a Capriles y Ramos Allup. «Les dio un ataque porque ellos creen que pueden incendiar este país y luego les van a poner una alfombra roja», dijo el mandatario venezolano. El alcalde opositor del municipio El Callao, Coromoto Lugo, también acusó al Gobierno de tener «la responsabilidad de esta situación irregular». «Cuando no es la gasolina, es el agua, la luz, la medicina y, ahora, el canje de billetes», acusó. Y todo mientras el diálogo mediado por el Vaticano está en receso hasta enero.

F/Finanzas.com

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