Dolarización del bolsillo venezolano

Muchos USD manos

En nuestro país existe una situación muy difícil. Sintéticamente se caracteriza por una fuerte caída del producto, quizá cerca del 8% en el año, y una inflación muy alta, entre 120% y 200%. La más alta que ha sufrido Venezuela y también la más alta del mundo.

Existe una situación deficitaria en cuenta corriente, alrededor de 14 mil millones de dólares por la baja del precio del petróleo y el tipo de cambio paralelo (el precio del dólar en el tipo de cambio “negro”) ha sufrido en un corto tiempo un alza abrupta. Está cercano a los Bs 400 por dólar e implica un cociente de 63,9 al compararla con la tasa de cambio fundamental de la economía, 6,30 bolívares por dólar. Además, se retiraron 383 millones de dólares de nuestros Derechos Especiales de Giro del FMI.

Dado la ausencia de divisas, la situación “impone” que el Gobierno “tome” medidas. Entre las opciones, una de las posibilidades es que el gobierno se decida por la “dolarización” de la economía. Ello sería muy raro, básicamente por el sesgo ideológico del Gobierno.

Por ello se entiende que en el dólar se fijarían nuestras distintas cuentas, lo cual eliminaría los tipos de cambio e implicaría quedar atados, quizás por un largo período, a la política monetaria de los EEUU, lo cual sería una grave pérdida. Quizá sería una de las soluciones que habría que aplicar en una situación extrema gravedad, pero a la cual quizá todavía no hemos llegado.

Creemos que todavía se puede probar otro tipo de política. Básicamente una que implique la devaluación de la tasa de cambio principal, la del dólar a Bs. 6,30 por dólar, conjuntamente con medias orientadas a enfrentar nuestra crisis. Esta política tiene dos elementos centrales.

Primero, una devaluación inicial (quizá de 50 bolívares por dólar) importante, llevaría el tipo de cambio a un “equilibrio inicial”, tomando en cuenta que la devaluación estimula la inflación con cierto rezago, alrededor de un año. Desde el “equilibrio inicial” hasta el “tipo de cambio real de equilibrio” se movería el tipo de cambió con un “crawling peg”, parecido al que ya tuvo en 1997. Esto es para no forzar exageradamente la devaluación inicial y asumir el retardo con el cual se crea la nueva inflación. Una vez establecido el “tipo de cambio real de equilibrio” este permanecería, moviéndose a tasas pequeñas si las circunstancias lo requieren.

Segundo, se requiere tomar un préstamo del FMI y desmontar toda la política de controles, estatizaciones, confiscaciones y de fijación de precios, abriendo toda la economía. También habría que eliminar subsidios, especialmente los energéticos, como el precio de la gasolina que es realmente irrisorio.

Así mismo habría que establecer un mecanismo de ahorro de divisas como el del Fondo de Ahorro. Este es un mecanismo indispensable para un país petrolero como Venezuela, y ello implicaría fijar topes al uso de las divisas, como en Chile. Habría que potenciar a PDVSA, eliminando subsidios y aumentando la producción. En este proceso, el punto central es moverse hacia el los diferentes equilibrios en forma sensata, dando importancia a las variables claves, lo que en cierta medida requiere un equipo económico preparado.

La parte más difícil de la política aquí defendida es la parte inicial, y por ello es que se requiere un mecanismo como el “crawling peg” del tipo de cambio, para no tener que exagerar la devaluación inicial.

Si el gobierno no toma medidas, lo cual parece una realidad, posiblemente nos acercaremos cada vez más a la dolarización. Con la consecuencia negativa que con esta solución perderíamos un grado de libertad en nuestras variables económicas, básicamente la del dinero. Tendríamos que resignarnos a vivir solo con los dólares.

F/Analitica.com

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