DE CARACAS, ¡NO SE HABLA MAL!

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¡Basta de hablar mal de Caracas! Hoy queremos resaltar lo positivo que tiene la ciudad y aferrarnos firmemente a eso.

Nuestra ciudad es grande, ruidosa, caótica, quizás algo desordenada pero hermosa; de esto último no tenemos duda alguna. Amamos a Caracas y somos fieles a NO hablar mal de ella, pero no nos hacemos ciegos al escenario actual; estamos muy consientes que es complicado desconectarnos de la realidad que nos golpea a la cara día a día: polarización desmedida, resentimiento en cada esquina y la “viveza criolla” que más una virtud ha resultado ser un catastrófico detonante social.

Dadas todas estas condiciones puede resultarnos muy fácil pensar que Caracas ha llegado al punto de no retorno. Las noticias negativas invaden nuestros noticieros, redes sociales y conversaciones cotidianas haciéndonos muy fácil la tarea de tirar por tierra lo bueno que tiene la ciudad para ofrecernos.

 Muchas veces hemos creído que el caraqueño promedio actual no tiene sentido de pertenencia con respecto a su ciudad, y es lamentable. Es momento de poner un alto, dejar de criticar a Caracas. Más allá de cualquier inclinación o simpatía política, tenemos que estar consientes que gran parte de los problemas que vivimos no son por culpa de los gobernantes, sino de nosotros mismos.

Toda ciudad tiene reglas de convivencia básicas y, seamos honestos, nosotros no cumplimos ninguna de esas. Un ejemplo claro: ¿Qué pasa con basura? Se nos hace más fácil tirarla en el suelo que llevarla hasta un basurero; sí cumpliéramos con la simple premisa de colocarla en su lugar, evitaríamos que las alcantarillas colapsaran y se desbordaran cuando llueve.

“El que sigue las reglas en un tonto”, pensar de este modo está muy mal. Las reglas están establecidas para seguir un orden y no caer en la anarquía. Además, sí estas cumpliendo con todo lo que dice la Ley no dejarás espacio para el “matraqueo”. Sí la gente no bebiera y manejara a la vez, habrían menos accidentes de tránsito. Sí dejáramos de hacer tantas cosas, que sabemos que están mal, la ciudad sería distinta.

Puede parecer insensato, y hasta absurdamente ridículo, creer en la culpa es nuestra. Sin embargo debemos ser honestos y pensar que Caracas es su gente; todo empieza por casa, cada uno de nosotros debe trabajar en lo individual para llegar a un fin colectivo que nos beneficie a todos.

¿Queremos criticar algo? Entonces hagámoslo con su gente, ¡no con Caracas! Quienes no la apreciamos, valoramos y la hemos llevado, en gran parte, al estado en el que está somos nosotros esperando que otro haga el trabajo que cada individuo debería hacer. Más allá de cualquier inclinación o simpatía política, la ciudad es de todos y es tarea de todos cuidarla.

La ciudad tiene mucho para ofrecernos: un inmenso pulmón vegetal,  una conjugación excepcional entre estructuras coloniales y construcciones modernas y vanguardistas, importantes museos y galerías de Latinoamérica y excepcionales paisajes, solo por nombrar algunas cosas.

Por absurdo que parezca, es momento de aferrarnos al lado amable de la ciudad; colmarnos de noticias positivas y si que las tenemos, un ejemplo de eso son los logros que hemos obtenido en el deporte, el sistema de orquestas juveniles. Estamos bendecidos por la infinita sonrisa de nuestros niños, por nuestro benevolente clima, y hasta por nuestra maltratada venezolanidad.

Hay tanto que recuperar de esta ciudad, comenzando por aquello que la hacía una ciudad ejemplar en Latinoamérica: su gente. La tarea es ardua, pero si cada uno de nosotros pone un granito de arena lograremos recuperar esa atribulada Caracas a la que se le ha prometido tanto y se le ha cumplido poco.

Involucrémonos en proyectos y organizaciones sociales que promuevan la transformación citadina, tanto en espacios como en dinámicas de impacto social y cultural.  Apoyemos a Urbanimia, Venezuela ideal, Café Caracas y todos esos proyectos emergentes que trabajan por un país y ciudad mucho más sustentable, procurando rescatar esa relación habitante-ciudad.

F/Caracashermosa.com

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