¿A qué tasa de dólar vive el venezolano?

La economía venezolana es fundamentalmente rentista petrolera y esencialmente importadora; en el país el aparato productivo es ineficaz. Por otro lado, gran parte del consumo de bienes y servicios dependen de la adquisición de divisas para su producción o importación.Ello implica que los precios a los que debe ajustarse el bolsillo están íntimamente relacionados al precio con el que un bolívar compra un dólar.El Gobierno Nacional ha impuesto, desde 2003, un control de cambio que sobredimensiona el valor de la moneda local y restringe su libre negociación. Aunado a ello, sobre este reposa el monopolio de compra y venta de divisas.Actualmente, si un empresario desea adquirir dólares para producir o surtir inventario, debe dirigirse al Sistema Marginal de Divisas (Simadi), pero este ha vendido en 2015 93% menos divisas que el Sicad II, sistema predecesor.

Entonces “se ha desarrollado un mercado altamente especulativo que es el paralelo. Muchas de las organizaciones están prácticamente a merced de ese mercado especulativo”, sentencia Francisco Martínez, presidente de Fedecamaras.

“No hay manera de saber qué porcentaje de empresas venezolanas dependen del dólar paralelo para sus estructuras de costos. El BCV (Banco Central de Venezuela) tiene más de ocho meses sin publicar los índices financieros, existen mucha opacidad e incertidumbre porque, técnicamente, al no ser publicadas, es como estar manejando un carro con los ojos cerrados. Así no se puede ver ni siquiera si vamos en la dirección correcta”, analiza Martínez.

Sin embargo, en un sondeo de calle, NTN24 Venezuela investigó a través de cinco productos de consumo generalizado, a qué tasa de dólar están calculados los precios de rubros de libre venta:

precios

 

La mayoría de los precios tienden más hacia el precio del dólar paralelo que al asignado arbitrariamente por el gobierno venezolano.

Sin embargo, el presidente de Fedecamaras explica que:

“El nivel del Dólar no es 6,30. Eso está afectando severamente nuestra economía porque ese precio no es el de la realidad de nuestra economía. Así como un dólar paralelo por encima de 700 tampoco es el nivel.

Al hablar con especialistas, que giran cálculos econométricos, encontramos que debería haber una unificación cambiara y de haberla, pudiera estar de manera inicial, más o menos de un dólar a Bs. 60, por lo menos el oficial. Y el de libre mercado con contraloría del Estado para corregir las distorsiones y sobre todo para impedir la especulación, pudiera estarse pactando una oferta y una demanda por el orden de los Bs. 100 por dólar.

El único que tiene el monopolio de las divisas en este país es el Gobierno Nacional. El único que puede fracturar ese ambiente especulativo en las divisas es el gobierno porque puede intervenir en un mercado para evitar la especulación”, concluye.

La forma en que el venezolano busca proteger sus finanzas es, generalmente, la compra de dólares. De esta manera, el valor de sus activos se mantiene independientemente del incremento de precios en el mercado. No obstante, con el férreo y discrecional control de cambio, ello resulta imposible.

Al poseer, el venezolano común, sus activos en dólares, la estructura de gastos domésticos se protege de la inflación.

¿Es dolarizar la economía venezolana una solución?

El presidente de Fedecamaras explica que no, porque “para poder dolarizar la economía se requieren disciplinas fiscales muy grandes. Requiere también de un presupuesto equilibrado y nuestros gobernantes no creo que estén preparados para tomar una decisión de ese estilo porque acá no contamos con esos requerimientos”.

“Sí ha habido planteamiento por parte de algunos especialistas sobre la posibilidad de dolarizar nuestra economía. Nosotros consideramos que en este momento el país todavía tiene muchas otras alternativas antes de sopesar la posibilidad de dolarizarse. Preferimos pensar que la mejor solución es devolverle la autonomía al BCV, para que pueda implementar la política monetaria de acuerdo a las realidades, requerimientos y necesidades de un país”.

Por otra parte, el economista e Individuo de Número Fundador y ex presidente de Academia Nacional de Ciencias Económicas, Pedro Palma, aclara que “es una alternativa cuando una economía entra en un proceso de inflación galopante que pudiera desembocar en procesos hiperinflacionarios.

Pero la dolarización no fuerza la disciplina o indisciplina fiscal. Esta puede continuar porque el gobierno puede seguir gastando más de lo que le ingresa y cubrir ese déficit con nuevos endeudamientos con bancos locales o con otros países que le presten al país. Pueden seguir incurriendo en una situación de déficit fiscal permanente con incremento en los niveles de endeudamiento.

No es ni remotamente la panacea. Pero una vez una economía entra en ella, es tremendamente difícil salir. Yo no creo que la dolarización sea el camino indicado para nuestro caso. Hay otros caminos tan o más exitosos”, concluye Palma.

En Venezuela no se vive al dólar restringido impuesto por el Gobierno Nacional, los rubros alimentarios y farmacéuticos gozan de divisas preferenciales para su importación o producción pero generalmente escasean. De resto, una vez en la calle, la billetera venezolana se enfrenta con precios muy por encima de su capacidad adquisitiva. Precios que, en muchos casos, suben diariamente.

Fuente: Investigación NTN24 Venezuela

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