9 Cosas que los venezolanos en el extranjero no podemos dejar de hacer

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1. Empecemos por lo obvio: olvidar el precio de la gasolina.

No es noticia que la gasolina en Venezuela sea demasiado barata: puedes llenar un tanque con tan solo 6 bolívares. Por ello, todos los que contamos con automóvil estamos acostumbrados a ir y venir a cualquier rincón de Venezuela manejando (ya que es mucho más económico que pagar transporte público).

Si un venezolano viaja al exterior, sus primeras veces en la gasolinera serán momentos de shock. Llegamos, pedimos llenar el tanque del carro, y cuando nos mencionan el monto a pagar, a) sufrimos un ataque al corazón, o b) cómo mínimo, respondemos con asombro ¡¿Cuánto es la vaina?!

2. Regatearle al taxista.

Cuando un venezolano cae en cuenta de que la gasolina no la “regalan” en otros países, comienza a adaptarse al transporte público. Sin embargo, no falta la ocasión que requiera tomar un taxi. Todo venezolano que se respete no se sube nunca a un taxi sin antes regatearle el precio a pagar… y lo más probable es que el taxista termine convencido de cobrarle menos y aprenda a identificar a los venezolanos por esta práctica.

3. Decirle “primo” a cualquiera.

Los venezolanos podemos llegar a sacarle conversación al ser humano más serio del planeta, y decirle con toda confianza “primo”. Sí, incluso al taxista al que acabamos de regatearle.

Al ir por la calle y ver a algún conocido, con seguridad gritaremos “¡Primoooooo, hey primooooo!”. O si estamos perdidos buscando alguna dirección, nos dirigiremos al primero que veamos con “disculpe primo, ¿no sabe dónde queda esta vaina?”. Todos somos hermanos… pero “primos”, solo los venezolanos.

4. Ir por un “marrón”.

Todos los venezolanos, sin excepción, somos “cafeteros” por naturaleza y tenemos muchas formas de preparar la bebida. Durante el fin de semana, tomamos café dos veces al día como mínimo. Y en el trabajo… duplicamos el número. Si salimos al mediodía a almorzar con los colegas, “de seguro” pediremos un marrón bien caliente después de haber comido.

En lugares como España o Argentina se asombran al escuchar que alguien pida un “marrón” al entrar en una cafetería. De inmediato reconocen que se trata de un venezolano. Lo malo es que al pedir un marrón estamos bien lejos de lo que queremos tener, es decir, de un café con leche bien sabroso.

5. Pedir una “teta” en una venta de helados.

Los venezolanos estamos acostumbrados a comprar helados caseros, a los que en nuestra tierra se les llaman “tetas”, “bambinos”, “duro-frío” o “chupis”. Pero en el extranjero, las cosas cambian cuando al entrar en una heladería preguntamos Conchale, ¿por casualidad no venden tetas?

Como si el chalequeo del marrón no hubiese sido suficiente, vamos y pedimos una “teta”… Por suerte, fuimos criados para soportar el chalequeo.

6. Preguntar insistentemente dónde venden arepas.

Después de un día duro, lo más reconfortante es comerse una buena arepa para recuperar el ánimo. Pero como saben o se imaginan, en el extranjero no es fácil encontrar una arepera a la vuelta de la esquina. Reconocerán que eres venezolano porque le preguntarás a cualquiera dónde venden arepas, siempre buscando lugares donde satisfacer el antojo.

7. Ser atento con todos.

Un venezolano ayuda a una madre con sus hijos o a un anciano a cruzar la calle, mientras le va contando chistes. Si hace mucho calor, le ofrece agua al que está al lado, o en una sala de espera le ofrece café negro a los que estén allí y los pone a conversar. Si recibe visitas, los llevará a la mesa y les ofrecerá comida, o será quien organice para hacer una parrillada y celebrar un rato. Esta es una de las mejoras características que tenemos los venezolanos.

8. Enseñarle expresiones venezolanas a todo el resto.

Debido a que hacemos reír frecuentemente a los extranjeros con nuestras ocurrencias de vocabulario… también nos toca pasarla bien haciendo que ellos pronuncien palabras del dialecto venezolano. Especialmente cuando estamos en países de habla no hispana, y “nos hacemos pana de un primo” foráneo, de inmediato comenzamos a enseñarles nuestros regionalismos más comunes para reírnos un poco.

9. Llevar la bandera de Venezuela a cualquier evento.

Es típico de un venezolano en el extranjero que va a un concierto y muestra la bandera, a una obra de teatro en la calle y muestra la bandera… Y ni hablar de un partido de baseball o fútbol: entonces es más que necesario mostrar la bandera bien en grande, con esperanza de que te pongan en la pantalla del estadio.

Sin importar nuestra localización geográfica, llevamos a Venezuela con orgullo muy dentro de nuestros corazones. Y qué mejor que contar con una representación “material” de ese cariño por la patria

F/Matadornetwork.com

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