51 años anunciando la Navidad

Desde 1963, la ciudad ha contado con tres distintas cruces en el Ávila.

crw507713gk

Hace ya más de medio siglo que la Navidad caraqueña es señalada por una cruz luminosa en el Ávila, aunque ésta no ha sido siempre la misma ni ha estado en el mismo sitio.

Pocos lo saben, pero la primera cruz navideña de Caracas fue el propio hotel Humboldt, cuando en 1963 las luces de sus habitaciones en los primeros 14 pisos se prendieron creando la forma del símbolo del cristianismo y materializando una idea que había nacido quince años antes de la mente de un ingeniero norteamericano que tenía más de veinte años en el país y que trabajaba para la Electricidad de Caracas: Ottomar Pfersdorff.

Él se jubiló de la EDC en 1970 tras casi treinta años de servicio y regresó a Estados Unidos, donde moriría a los 95 años de edad, casualmente el mismo día en que se encendía la cruz: un primero de diciembre de 1998.

Sus años en Venezuela le dejaron la afición por la alfarería, a la que se dedicó en sus años de retiro, pero este ingeniero, que en días lejanos trabajó en el Departamento de Producción de la Electricidad de Caracas, también le dejó algo al país: ese símbolo que se enciende en Caracas cada diciembre para robar la mirada de todos los caraqueños.

¿Cruz, arbolito o estrella?

Poco antes de morir, el ensayista Isaac Pardo (1905-2000), quien en los 60 fue Gerente de Relaciones Públicas de la EDC, relató para El Universal que en los quince años que mediaron entre el nacimiento de aquella idea de un símbolo luminoso en la montaña caraqueña hasta que finalmente dicho icono adquirió una forma concreta en 1963, hubo muchas discusiones en torno a dónde se ubicaría el mismo y qué forma tendría.

La idea original de Pfersdorff era colocar un pino gigante que se viera desde toda la ciudad, y cuando finalmente se inauguró el Humboldt, en los últimos días de 1956, se pensó decorar e iluminar el hotel en forma de arbolito. Hubo otras sugerencias, y mientras algunos abogaban por la cruz por tratarse del símbolo del cristianismo, otros decían que mejor era una estrella, pues la cruz es un instrumento de tortura. “Prevaleció la cruz en lugar del pino o la estrella de Belén porque el símbolo del cristianismo no es ninguno de estos dos. La estrella es un signo de alegría momentánea, pero la imagen permanente es la cruz, esa es la representación universal del cristianismo”, contó Pardo.

Y la luz se hizo

No fue sino hasta 1963 que la EDC dio finalmente el permiso para utilizar el hotel Humboldt con esta finalidad, y durante los dos años siguientes se repetiría la experiencia encendiendo treinta cuartos de los primeros catorce pisos, pero el gasto eléctrico era demasiado elevado, por lo que en 1966 se instaló una cruz de 30 metros de alto por 20 de ancho, con ciento veinte lámparas fijas y cuatro de destello, en la antena de Venezolana de Televisión, en Los Mecedores (como a un kilómetro de la actual y unos 150 metros más sobre el nivel del mar). Fue por esta época cuando comenzó la tradición de nombrar a un destacado alumno de alguna escuela para que en un acto oficial oprimiera el botón que simbólicamente da inicio a la Navidad caraqueña.

En 1982 es cuando se enciende finalmente por primera vez la cruz que hoy conocen los caraqueños, una estructura de hierro galvanizado de 37 metros de alto por 18 de ancho que construyó la EDC en el cerro de Papelón, a unos 1.530 metros sobre el nivel del mar. Es la más grande de las tres cruces luminosas que han adornado el Ávila, pues la del Humboldt medía 33 metros y la de Mecedores solo 30.

Desde entonces se ha encendido cada 1 de diciembre y apagado el 6 de enero, si bien en febrero de 2012 se encendió por el viaje médico de Hugo Chávez a Cuba, y en enero de 2013 también siguió encendida por varias semanas mientras el fallecido Presidente se encontraba en Cuba.

Otro de los cambios que sufrió desde su inauguración es que en 2009, debido a la crisis energética, se cambiaron los 74 focos incandescentes y dos luces de destello por 144 bombillos ahorradores. El ahorro energético fue de 75%, ubicándose en 2.880 vatios, y la cruz pasó de la luz amarilla de toda la vida a la luz blanca.

Pero sea en el Humboldt, en la antena de Mecedores o en el cerro de Papelón, 51 años de historia han hecho que el caraqueño asocie la Navidad no tanto con arbolitos, gaitas o pesebres sino con esa cruz que cada diciembre alumbra el norte natural de la ciudad.

F/EU.

Deja un comentario